El Arte de Soltar

Mindfulness es prestar atención de manera intencional al momento presente, desde una actitud de aceptación, curiosidad y no juicio.Jon Kabat Zinn

177 AGUSTINUna conducta humana muy frecuente es la de intentar atesorar objetos, relaciones, poder, dinero, títulos, etc. De esa manera buscamos seguridad. Esa parte de nosotros mismos a la que denominamos ego, nos hace sentirnos insuficientes y buscamos compensación para sobrevivir. Pero aunque tengamos suficiente, no dejamos de querer más. Nuestro ego cree que cuanto más consiga y cuanto más controle, más feliz será. Todo lo cual es erróneo.

Este deseo de aferrarse a las cosas choca con una característica de la realidad, que es la impermanencia. Nada material permanece estable. Todo se transforma y desaparece. El tiempo nos va arrebatando posesiones, personas, la salud, y al final la vida. Por eso la pretensión de retener cualquier cosa es absurda. Esto nos causa sufrimiento. Dice una cita budista: Donde hay apego, hay sufrimiento.

Soltar es un proceso

Es bueno aprende a soltar, a no apegarse. Esto es lo que hacemos todas las noches al acostarnos. Nos desprendemos de nuestras preocupaciones para conciliar el sueño. Sabemos por experiencia que cuando nos aferramos a nuestros asuntos no logramos dormir. Solo al renunciar al control y soltar podemos dormir.

Cuando aparecen dificultades o problemas en la vida a veces es aún más complicado, pues podemos estar muy embrollados en una situación y con unos sentimientos demasiado intensos como para poder soltar. Al afrontar emociones difíciles se trata de entrar en un proceso donde primero se requiere poner consciencia, observando sin reprimir o negar lo que es, permitir la emoción y darle un espacio para que se exprese; darnos cariño y comprensión, para finalmente llegar a un estado de calma donde sea posible soltar lastre emocional.

Muchas veces queremos huir de algo porque nos desagrada o molesta. No confundamos esto con soltar, sino que se trata de rechazo y evasión, de oponer resistencia. Podemos recordar la otra cita budista: Donde hay aversión, hay sufrimiento. Cuando no es posible soltar, se puede simplemente dejar estar lo que se presenta, ya sea miedo, rabia o dolor. Se trata de hacernos conscientes, permitir ir y venir a las emociones intensas y los pensamientos. Hasta que estemos preparados para dejar ir.

Actitud hacia el pasado

Al practicar habitualmente la meditación, tarde o temprano, afloran en la mente episodios y emociones del pasado. La actitud meditativa es observar lo que aparece, tomando conciencia de que los recuerdos son productos de la mente sin real consistencia.

Pero a veces las huellas emocionales del pasado son intensas y nos oprimen. En los casos más leves, basta la concienciación de esas emociones pasadas y aplicar la atención meditativa para que las emociones vayan perdiendo fuerza y así podamos desprendernos de la carga del pasado.

En otros casos, la intensidad del impacto emocional fue tan fuerte (como el estrés post-traumático) que se necesita asistencia psicológica para desactivar esas huellas emocionales profundas. El duelo sería el proceso de aceptar una pérdida, dejar ir el sentimiento doloroso, y reconciliarnos con el presente. Hay emociones que parecen haberse quedado estancadas como el caso del odio, la culpa y los resentimientos. Es como si los episodios que provocaron esas emociones no se hubieran acabado y el drama sigue vivo en la mente. En realidad, nos hemos quedado atrapados en nuestra propia mente que recrea el dolor y no es capaz de cerrar y soltar.

El perdón es un movimiento que nos lleva a soltar el dolor, el resentimiento acumulado, o la culpa. Para la mayoría de las personas es un proceso. Cuando hay heridas profundas puede llevar un tiempo prolongado, y pasar por diversas fases emocionales, hasta llegar a un alivio de cargas y liberación. Muchas veces se trata principalmente de perdón hacia nosotros mismos, por el daño que nos hemos hecho o hemos permitido que nos hagan. Perdonar o perdonarnos no significa justificar acciones dañinas, es un acto del corazón que permite liberarnos de las penas del pasado. Aunque puede surgir espontáneamente, también puede desarrollarse. Igual que existen meditaciones para cultivar la compasión, existen meditaciones para cultivar el perdón, cuya práctica nos prepara para liberar cargas, para abrir el corazón a la comprensión y al amor.

Actitud hacia el futuro

Los seres humanos solemos vivir más en el futuro que en el presente. Solemos imaginar lo que creemos que nos traerá dicha en un futuro, y nos quedamos esperando que se cumpla esa fantasía sin vivir el momento. Vivir el presente con plenitud hace que preocuparnos por el futuro se haga innecesario, simplemente dejamos que vaya llegando, sin estar atados a nuestras expectativas. La práctica meditativa propone no controlar, abrirse, dejar ir los miedos. No se trata de no tener objetivos y evitar planificar. Se trata de no estar sujetos a lo que pase en el futuro para estar bien, de estar abiertos a los resultados cualesquiera que sean. Como dice el Baghavad Gita: actua sin apegarte al fruto de tus actos. Al tener una actitud de apertura hacia el futuro, somos capaces de recibir lo que nos traiga la vida, con curiosidad y aceptación. Paradójicamente esta actitud mental fomenta la creatividad y la espontaneidad, mucho más que un estado de preocupación por lo que pueda pasar, el cual estrecha nuestra mente.

Actitud en la práctica de mindfulness.

El meditador principiante se suele encontrar con juicios, resistencias, autocríticas, dudas… que produce su mente al practicar. Se trata de tomar conciencia de esas inercias e intentar dejarlas marchar y en su lugar ir asumiendo una actitud benevolente de observación paciente. También se suele tener pretensiones y expectativas respecto a la práctica, que debemos abandonar, para ir hacia una actitud más abierta, sin idealizar la meditación ni centrarse en los logros. Pues si meditamos para obtener algo, ya nos escapamos del presente, posponiendo la vida para el porvenir. Las nuevas pautas facilitan la calma mental. La mente se tranquiliza cuando se concentra en el momento presente (por ejemplo en la respiración) sin querer controlar o luchar por obtener algo. Vamos aprendiendo a soltar a medida que desarrollamos la práctica. Es un proceso que se complementa con la aceptación. Y que se puede cultivar : Dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va. Se produce el auténtico soltar, como consecuencia de la elección de abandonar un estado mental, y es entonces cuando hay equilibrio en la mente y compasión en el corazón. Recordando a Ajahn Brahm, la meditación es un proceso natural de llegar al descanso y requiere que uno se quite del medio por completo. La meditación profunda solo ocurre cuando realmente uno suelta, se abandona. Es decir, que el verdadero final del camino de soltar, además de soltar apegos a las cosas y a los contenidos mentales, es desprenderse del propio ego, que es quien se apega. Entonces ya no queda nadie que pueda aferrarse a nada.

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