MONTSE SIMÓN

MONTSE SIMON

YOGA Y VEDANTA
Licenciada en Filosofía y practicante de artes marciales japonesas durante más de seis años. Esto inició su interés por la sabiduría oriental junto a la práctica y aprendizaje del yoga. Durante tres años estudió sánscrito en la Banaras Hindu University. La asistencia a retiros y estudios contemplativos la han llevado a adquirir grandes conocimientos de algunos de los textos principales de Advita Vedanta. Su experiencia le ha llevado a impartir clases de sanscrito, yoga o participar en seminarios de sabiduría hindú.

 www

Aprender a soltar para vivir una vida plena

220 ILUS MONTSEUna amiga me contaba una vez que estando en una reunión en la que se estaba dando vueltas a temas irrelevantes y superficiales, dijo mientras se levantaba “lo siento pero me estoy muriendo” y se marchó. Fue su manera de expresar que no estaba interesada en malgastar el tiempo en conversaciones y relaciones que no sumasen a un Vivir pleno y consciente.
Recuerdo que cuando me lo contó me pareció un poco exagerado, pero había una gran verdad en sus palabras y su acción: desde que nacemos estamos muriendo y es importante valorar de qué modo queremos vivir.
La muerte como horizonte nos plantea la cuestión sobre lo que significa vivir. Hay un vivir que tiene que ver con la actividad interna que poseen los seres vivos. Pero hay un vivir que tiene que ver con el sentido de ser y con la dicha que proporciona el pleno desarrollo de ese ser.
Cuando nos preguntamos por la vida y su sentido cabe preguntarse también ¿qué significa vivir intensamente? Hagamos la prueba. Antes de seguir leyendo piensa a qué te suena si te hablo de vivir intensamente.
En el cine , en los anuncios de televisión, en las redes sociales, en las revistas, en algunos libros y en los medios de comunicación en general, se transmite a menudo la idea de que vivir intensamente es hacer muchas cosas y por supuesto todas ellas de nuestro agrado. Parece que vivir intensamente es sinónimo de hacer actividades que nos suban la adrenalina (parapente, puenting, salto base y deportes de aventura varios), viajar, salir de marcha, comer copiosamente, hacer “locuras”, apuntarse a un bombardeo... Esta es una imagen muy falseada de lo que significa vivir intensamente y por ende la felicidad. Vivir intensamente no tiene nada que ver con hacer, ni con consumir la felicidad que nos venden con productos externos. Vivir intensamente tiene que ver con vivir de forma auténtica, lo cual implica ser honesto y coherente con uno mismo. La intensidad de la vida no se mide en cantidad, no tiene que ver con que una vida sea larga o corta, sino que se mide en calidad. Y la calidad, de nuevo, no se mide en cantidad, si haces más o menos cosas, o si tienes más o menos cosas, sino en profundidad, en veracidad y en la paz que una encuentra en la coherencia con lo que es.
Resulta entonces, que un tema tan tabú como la muerte nos invita a mirar si estamos viviendo una vida auténtica o si nos limitamos a seguir gustos ajenos, o pequeños placeres que en lugar de conducirnos a lo más auténtico de nosotros, nos llevan en la dirección opuesta. En la Kaṭha Upaniṣad hay un momento en el que el dios de la Muerte elogia al joven protagonista de la historia por su capacidad de saber distinguir entre lo que verdaderamente conduce hacia el conocimiento de sí mismo y lo que no. Naciketas distingue claramente lo que es más placentero pero pasajero, de aquello que aunque a corto plazo no resulta lo más placentero a la larga le aporta el mayor de lo bienes. Ese bien mayor consiste en descubrir su esencia, más allá del cuerpo físico, de las posesiones, la familia, los amigos y los roles sociales.
“Ambos, lo mejor y lo placentero
se presentan al hombre.
Los sabios lo valoran, ven la diferencia
y eligen lo mejor por encima de lo placentero.
Pero el tonto elige lo placentero,
en lugar de lo que es beneficioso” (Ka. Up. 2.2)
Hay que comprender que el mensaje no dice que tengamos que renunciar a los placeres por el hecho de ser placeres, ni que lo mejor no pueda, en un momento dado, ser placentero. A lo que se refiere es a que no siempre lo que es lo mejor, es lo que más nos apetece. Tomemos el ejemplo del medicamento amargo que nos puede curar. No es lo más apetecible tomarlo, pero es lo que nos devolverá la salud.
Para poder elegir lo mejor es necesario tener una visión amplia, en la que podamos valorar lo que realmente suma a nuestra vida en su totalidad y tener el valor para soltar aquello que, aunque a primera vista puede resultar muy suculento, no nos conduce a lo más auténtico de nosotros mismos.
Si puedes elegir entre una felicidad pasajera y otra que conduce a la plenitud total, ¿con qué te quedas? Yo elijo la segunda opción y enseguida me surge la cuestión ¿qué significa una vida plena? Y ¿qué nivel de compromiso estoy dispuesta a tomar con la vida para ir en esa dirección?
Entiendo que una vida plena es aquella en la que reconociendo nuestros límites y sabiendo distinguir cuáles son, los aceptamos plenamente. Dejamos de luchar para demostrar algo o llegar a ser algo porque comprendemos que somos y nuestras acciones emergen de la dicha de ser.
Dice el filósofo Francesc Torralba hablando de la muerte como límite del ser humano: “El que reconociendo el límite no vive consternado por él, ese hombre es feliz.”
Cada día tomamos un montón de decisiones y en cada una de nuestras decisiones damos pasos en una u otra dirección. A veces por comodidad, a veces por miedo, otras veces por sentir un pequeño o gran placer, actuamos en sentido contrario a la felicidad. Para poder dirigirnos a lo más auténtico de nosotros que nos ha de permitir vivir una vida intensa, tenemos que estar dispuestos a morir cada día un poco; morir a lo que pensarán de nosotros; morir a las idealizaciones acerca de nosotros mismos y del mundo; morir al reduccionismo de las identificaciones; morir a las posesiones, a los juicios y creencias; morir a las comodidades y la pereza; morir como sinónimo de soltar, porque aprender a morir es abrirnos a la plenitud de ser.
Y tú, ¿qué es para ti vivir intensamente?, ¿en qué medida tus acciones priorizan el placer a corto plazo por encima de lo que te hace sentir más plena?, ¿cuáles son las limitaciones que no te permiten ser auténtica?, ¿cuáles de ellas estás dispuesta a soltar? Estas son unas poquitas preguntas para invitarte a caminar hacia lo más profundo de ti y una vida plena.

La Navidad recordada

218 MONTSESe acerca la Navidad. Esta palabra procede del latín nativitas y significa nacimiento. Los cristianos celebran en estas fechas el nacimiento de Jesús, aunque alrededor de esas mismas fechas ya se celebraba mucho antes el Nacimiento del Sol, justo después del solsticio de invierno (21 de diciembre) cuando la luz del sol comienza a aumentar. Por tanto la Navidad es en realidad una celebración del nacer. Ahora bien, sabiendo que el sufrimiento acompaña la vida ¿qué es lo que celebramos con el nacimiento? Antes de dar una respuesta hagamos un pequeño recorrido por el significado de nacer, vivir y morir.

Nuestra sociedad tiende a celebrar el nacimiento, tratar de alargar la vida y esconder la muerte. Sin embargo, existen culturas, como el hinduismo, en las que la muerte está mucho más presente en la sociedad. Justo hoy he tenido ocasión de ver un documental, que aprovecho para recomendar, sobre la forma en la que se vive la muerte en Varanasi, una de las ciudades sagradas más importantes de la India. El documental lleva por título Die the Good Death y se ha subtitulado como La Muerte en Varanasi.
En esta ciudad la vida y la muerte conviven en el mismo escenario. Mientras unos incineran los cuerpos y llevan a cabo ritos funerarios, otros toman sus baños purificadores unos metros más arriba. Hay quienes lavan ropa unos metros más abajo; unos danzan; los jóvenes juegan al cricket; hay niños vendiendo velas para ofrecerlas al río. Otros se sientan a charlar tomando un chai (nombre que se le da al té), otros descansan tumbados sobre el suelo... Todo a orillas del mismo río, el Ganges, al que ellos se refieren como Madre Ganga.
Allí el olor de la vida y la muerte se entremezclan: olor de inciensos, de flores, de basura y putrefacción, de excrementos, olor a dulces, a fritos, a leche, olores extraños que no uno no logra identificar y olor a carne a la brasa, que es en realidad el olor de las piras funerarios donde arden los cuerpos humanos.
Existe la creencia popular de que las personas que mueren en Varanasi se liberan de todo sufrimiento y ya no necesitan volver a nacer. Para muchos otros la creencia es que al morir en Varanasi se goza de algún cielo. Aun así, para la mayoría de personas esto depende no solamente de morir en Varanasi sino de la actitud que se ha tenido a lo largo de la vida.

Leer más

Prácticas para aquietar la Mente

211 MONTSE

 

Patañjali, uno de los grandes sabios del yoga, nos habla en sus Yogasūtra, de que para conseguir detener el flujo de la mente se necesita desapego (vairāgya) y práctica constante (abhyāsa). Además de estas dos prácticas, Patañjali menciona otras prácticas que nos ayudan a alcanzar el estado de la mente, conocido como samādhi, en el que cesa la agitación mental. Una de estas prácticas consiste en la entrega o devoción a Īśvara. Algunos han interpretado que se refiere a un camino de devoción a Dios. Para otros, Īśvara encarna el arquetipo de perfección, sin que éste tenga que asociarse necesariamente a la idea de Dios. Se dice de él:
“Īśvara es un ser especial que no está afectado ni por las causas del sufrimiento, ni por las acciones, ni por los resultados o por los restos latentes de otras acciones de vidas anteriores”.
Sea como fuere, la entrega o la devoción hacia esta forma del ser completamente libre o Dios, se convierte en un camino para nuestra propia meta de liberación, que siempre implica en último término liberarnos del sufrimiento.
Se dice de él que fue el primero de los maestros y que su representación es la sílaba sagrada OṂ. Se nos alienta entonces a practicar con la repetición del mantra OṂ y la contemplación de su significado.
El mantra es una fórmula sagrada cuya repetición ayuda a concentrar la mente. Se dice que etimológicamente significa “aquéllo que sirve para la mente”. Es importante distinguir entre los mantras que conforman los himnos védicos, frente al mantra como expresión sagrada dedicada a una divinidad concreta o empleada para el desarrollo de unas determinadas cualidades.
Al hablar de la repetición (japa) del mantra, nos estamos refiriendo a aquel sonido, conjunto de sonidos o expresión sagrada que nos ayuda a calmar la agitación mental. A diferencia de la oración enfocada a comunicarse con Dios, a menudo dándole gracias o pidiendo perdón, o bien formulando algún tipo de deseo, el mantra expresa sólo la energía divina que se hace presente, nombrándola una y otra vez con actitud reverente.
La vibración del sonido y de la palabra nos impregnan, a nosotros y a todo cuanto hay a nuestro alrededor, de la energía con la que van cargados. Por otro lado la repetición, continuada (japa) ayuda a concentrar la mente, a fijar nuestra atención y eliminar los obstáculos que nos alejan de nuestro centro y de la conciencia interna. Por tanto, el mantra es ante todo una herramienta para la mente, para clamarla y poder ir hacia dentro en el camino del autoconocimiento.
A parte de OṂ, que es el mantra sagrado por excelencia, existen otro tipo de mantras que tienen la misma finalidad. Desde mantras dedicados a las divinidades como el conocido Oṃ namaḥ śivāya, a los llamados mantra-semilla (bīja mantra) de la tradición tántrica, que contienen en un sólo sonido una multitud de propiedades, símbolos y energías divinas: aiṃ, hrīṃ, śrīṃ, krīṃ...
El mantra nos recuerda lo importante que es la Palabra y cómo la vibración del sonido es una forma de energía y que aquéllo que decimos tiene su impacto en el universo. Por supuesto, la intención también resulta fundamental a la hora de imprimir fuerza a dicha energía.

Leer más

COLABORADORES Revista Verdemente

Сачак (Ламперия) http://www.emsien3.com/sachak от ЕМСИЕН-3
Сачак (Ламперия) http://www.emsien3.com/sachak от ЕМСИЕН-3
Дървени талпи http://www.emsien3.com/талпи от ЕМСИЕН-3

Acceso o Registro

Acceso a Verdemente

¿Recordar contraseña? / ¿Recordar usuario?