Entrevista a Serge Peyrot

Entrevista a Serge Peyrot

Creador de la Terapia Morfoanalítica

- Entrevista: Mar Gallego Garcia-

“El cuerpo toma forma de lo que somos. Contiene nuestra historia. A través de él tenemos la oportunidad de re-conocernos”, son palabras de Serge Peyrot. Su forma de entender a las personas, de llegar más allá que el dolor en sí, le llevó a crear una técnica en la que se entiende al paciente con una perspectiva global. Serge vio la necesidad de elaborar un método terapéutico de acompañamiento tanto emocional como psico-corporal, ayudando a liberarse de su sufrimiento corporal y psico-emocional.

205 SERGE PERRIOTMar Gallego: Para los que no conocen bien la terapia o todavía no la han descubierto, les puede explicar en qué consiste. Y cual fue el detonante que le llevo a crear esta terapia.ue le llevo a crear esta terapia.

Serge Peyrot: La Terapia Morfoanalítica (TM) tiene como objetivo principal ayudar a nuestros pacientes a conocerse más y ser más equilibrados. El equilibrio físico y psicológico están íntimamente unidos e interdependientes. Esto implica explorar y descubrir zonas que han quedado poco desarrolladas, oscuras, confusas, tanto en la consciencia de nuestro propio cuerpo como en las partes más inconscientes de nuestra mente, que determinan nuestra personalidad y nuestros comportamientos. Esta ampliación del auto-conocimiento se hace de manera concomitante con un trabajo corporal muy completo y un trabajo verbal respetuoso del ritmo de cada uno, en un cuadro terapéutico concreto y estructurado.

Esta terapia la he creado a partir de centenas de experiencias clínicas con pacientes que me enseñaban su necesidad de reunir en una misma sesión el trabajo de reajuste postural global con la expresión sensorial y emocional de lo que emerge del cuerpo cuando se sueltan las tensiones musculares. Yo trabajaba como fisioterapeuta y rápidamente fue evidente que si el paciente no tenía acceso a los contenidos emocionales de sus dolores, los resultados de mis tratamientos eran más superficiales e menos duraderos.

M.G.G.: Para los que no conocen bien la terapia o todavía no la han descubierto, ¿les puede explicar en qué consiste?. ¿Y cual fue el detonante que le llevo a crear esta terapia?.

S.P.: La Terapia Morfoanalítica (TM) tiene como objetivo principal ayudar a nuestros pacientes a conocerse más y ser más equilibrados. El equilibrio físico y psicológico están íntimamente unidos e interdependientes. Esto implica explorar y descubrir zonas que han quedado poco desarrolladas, oscuras, confusas, tanto en la consciencia de nuestro propio cuerpo como en las partes más inconscientes de nuestra mente, que determinan nuestra personalidad y nuestros comportamientos. Esta ampliación del auto-conocimiento se hace de manera concomitante con un trabajo corporal muy completo y un trabajo verbal respetuoso del ritmo de cada uno, en un cuadro terapéutico concreto y estructurado.
Esta terapia la he creado a partir de centenas de experiencias clínicas con pacientes que me enseñaban su necesidad de reunir en una misma sesión el trabajo de reajuste postural global con la expresión sensorial y emocional de lo que emerge del cuerpo cuando se sueltan las tensiones musculares. Yo trabajaba como fisioterapeuta y rápidamente fue evidente que si el paciente no tenía acceso a los contenidos emocionales de sus dolores, los resultados de mis tratamientos eran más superficiales e menos duraderos.

M.G.G.: Se plantea en la terapia morfoanalítica el trabajo de una realidad corporal, sensorial y emocional. ¿En qué se distinguen el campo emocional y sensitivo?.

S.P.: La mayor parte de las personas que tratamos viven en su cuerpo sin “habitarlo”. A lo largo de los años, en función de los “golpes” de sus vidas, se han cortado de sus sensaciones, sin darse cuenta, como un mecanismo de protección. Resultado: 99% de nuestros pacientes no están conectados con las informaciones inmensamente ricas y variadas que nuestro sistema sensorial nos envía permanentemente. Utilizan su cuerpo de manera funcional pero sin dar mucha importancia a lo que dicen las informaciones exteroceptivas y proprioceptivas. El sistema sensorial está casi mudo, apagado. Es como tener una orquesta sinfónica completa y utilizar solo 2 o 3 instrumentos. La TM ayuda a reactivar los circuitos sensoriales, a sentir más. Es indispensable para estar en contacto con sus emociones, aceptarlas, expresarlas, vivirlas de manera fluida y natural en su vida relacional y afectiva. Las sensaciones están siempre impregnadas de emociones, y las emociones siempre acompañadas de sensaciones. Emociones y sensaciones se graban juntas en la memoria. Son dos formas de una misma realidad.

M.G.G.: ¿Cómo consigue un terapeuta Morfoanalista la integración corporal, sensorial y emocional?

S.P.: Cuando empezamos un tratamiento, no sabemos lo que la persona va a vivir, sentir, expresar. Nos interesa lo que la persona dice de su propio cuerpo, como lo vive, como lo siente, como lo utiliza, como lo cuida. Nos interesa también lo que el cuerpo nos dice de la persona, fuerte/débil, equilibrado/estable, retraído/expandido, rígido/flexible, aplastado/erecto, tónico/apático, vivo/deprimido. Le ofrecemos nuestro cuadro terapéutico seguro, flexible, muy bien delimitado, y en función del estado físico y psíquico que hemos observado, le hacemos propuestas de trabajos corporales que no solamente permiten corregir las deformaciones posturales y reequilibrar las tensiones musculares, pero le ayudan a entrar en contacto con sus sensaciones, sentimientos, emociones que están almacenados de manera inconsciente en todas las regiones del cuerpo. El hecho de trabajar simultáneamente en la estructura muscular y en sus contenidos psico-emocionales, y el paciente poder expresar todo lo que siente en su cuerpo así como todos los sentimientos y pensamientos que emergen durante la sesión, permite desactivar los circuitos patológicos repetitivos.

M.G.G.: Usted manifiesta que cuando las condiciones externas son favorables no tienen por qué surgir fallos que han podido aparecer en la infancia. Pero, ¿qué es lo que puede desencadenar la aparición de esos traumas?
S.P.
: La psique trabaja mucho por analogía. Cuando en el presente una persona vive una situación violenta, un conflicto, un abandono, una angustia muy fuerte, un estrés intenso, despierta en la memoria experiencias pasadas similares no-resueltas o mal-resueltas, que han quedado como heridas abiertas en el sistema psico-afectivo. La mayor parte del tiempo son traumas infantiles muy antiguos que han sido guardados intactos de manera totalmente inconsciente. La situación del presente reactiva el trauma del pasado y libera la carga emocional que estaba “congelada” en el inconsciente. Los mismos mecanismos defensivos del pasado se reproducen en el presente, en el cuerpo y en la psique. En general, la persona no tiene ninguna memoria del trauma original pero es importante que el terapeuta esté en contacto con la parte infantil dentro del adulto pues en cualquier momento puede salir a flote y necesita ser acogida adecuadamente.

M.G.G.: ¿Cómo mira un terapeuta Morfoanalista a un paciente?

S.P.: ¡Sabemos que el estado de sufrimiento del paciente se manifiesta por dos vías principales: la corporal y la psicológica. Cuando es el cuerpo que se encarga de expresar el sufrimiento, lo hace a través de diversos tipos de síntomas y patologías: musculares, articulares, viscerales... Cuando el dolor se expresa de forma más emocional se convierte en estados de ánimo agudos, angustia paralizante, agresividad exacerbada, pensamientos obsesivos, fase depresiva, insomnio... En los dos casos el dolor no ha podido ser pensado, elaborado, digerido. Es necesario a la vez decodificar lo que el cuerpo está diciendo y paralelamente transformar las emociones y sentimientos en pensamientos que pueden interiorizarse en el espacio concreto del cuerpo. El paciente es un “TODO”. Independiente de cómo se manifiesta el sufrimiento, nuestra escucha y atención está priorizando la persona que sufre. Sus dolores, sus síntomas, son puertas de acceso a su mundo interno donde residen las marcas del pasado.

205 ENTREVISTA MANOSM.G.G.: Cuando una persona manifiesta un dolor recurrente, ¿puede la raíz de ese dolor estar en otra realidad diferente a la corpórea? ¿Se puede decir que el cuerpo manifiesta como nos sentimos?

S.P.: Las mismas causas reproducen los mismos efectos. Cuando un síntoma corporal o un dolor vuelve a aparecer, nos está diciendo que el circuito psico-corporal patológico que es responsable de su repetición no ha sido desactivado.
La tendencia del ser humano es repetir lo que no ha podido simbolizar, es decir alcanzar, sentir, vivir, entender y metabolizar. El cuerpo “grita” lo que la mente no sabe o no consigue pensar. En este aspecto la repetición es una nueva tentativa de llamar la atención, de pedir ayuda, una nueva oportunidad de entender el significado profundo del síntoma. Este dolor que vuelve tiene una historia, es el último eslabón de una cadena de reacciones y consecuencias que ha sido construida a lo largo de los años. El cuerpo es el mapamundi de nuestra historia psico-afectiva. En la memoria de los tejidos corporales (piel, músculos, fascias) están grabados los traumas y trastornos emocionales de nuestra vida desde el nacimiento. La solución no consiste en “apagar” el dolor con medicamentos o con técnicas “calmantes” y nada más. Entendemos que el dolor recurrente es la capa superficial de una cadena compleja de compensaciones físicas y psicológicas que tenemos que seguir y remontar para poder deshacerla. Para esto, es imprescindible tener un cuadro terapéutico que permite realizar un trabajo de reequilibración postural global pero estando siempre en contacto con la dimensión emocional subyacente.

M.G.G.: Muchas personas en algún momento manifiestan “no puedo más…”, “tengo miedo de derrumbarme…”, pueden ser indicativo de algún trauma que se psicomatiza?

S.P.: Es importante entender que un cuerpo que somatiza es un cuerpo que funciona normalmente. Es una de las funciones psíquicas importantes del cuerpo: expresar el sufrimiento. El bebe somatiza espontáneamente cuando se siente “amenazado” o cuando está sometido a una tensión extrema del entorno maternal que lo desestabiliza. Este mecanismo de descargar en el cuerpo el exceso de tensión y transformarlo en somatizaciones continúa en la época adulta y no termina nunca. Podemos observar que las palabras que son utilizadas para expresar el sufrimiento corporal son las mismas que se utilizan para definir un estado emocional, un mal-estar, un dolor psíquico.

M.G.G.: ¿Cómo terapeuta Morfoanalista qué le dirías? 

S.P.: Muchos pacientes tienen dificultad para hablar de sus sentimientos, como se fuera vergonzoso. Hablar de su cuerpo resulta más fácil pues parece menos peligroso. En definitiva, hablar de sus sensaciones lleva al campo de los sentimientos pues van siempre unidos. Así de manera indirecta la persona está haciendo un trabajo psicológico y puede compartir cosas íntimas que la alivia y le permite hacer asociaciones inesperadas con otras sensaciones, con pensamientos, recuerdos. Hablar de su cuerpo es hablar de sí mismo. Todos los trabajos corporales de estiramiento, respiración, corrección postural, masajes, estimulan y producen muchas sensaciones nuevas, conocidas, siempre diferentes. Para aprovechar su riqueza y profundidad, esta gran cantidad de sensaciones necesita ser ordenada y elaborada. Por esto después de cada fase corporal ofrecemos al paciente un espacio verbal para expresar lo que dice su cuerpo. Así se va descifrando las múltiples facetas de su lenguaje corporal proprio.

M.G.G.: ¿Cuál ha sido la evolución de la Terapia Morfoanalítica?

S.P.: Desde el principio la TM tiene como eje central la integración en una sola sesión, con el mismo terapeuta, de un trabajo muy completo y concreto de reestructuración postural con la comprensión y el acompañamiento emocional adecuado. El descubrimiento del campo sensorial y su reactivación es el tercero pilar que une y alimenta los dos primeros. Con los años de experiencia lo que hemos perfeccionado es la manera específica de conducir las interacciones entre los tres campos, pero siempre sin inducir y respetando el ritmo proprio del paciente.

M.G.G.: ¿Cómo se forma un terapeuta morfoanalítico?

S.P.: S.P.: La formación de un Morfoanalista dura aproximadamente 4 años. El alumno hace su terapia individual con un terapeuta didáctico y participa de la terapia grupal durante los módulos de formación que son realizados cada 2 meses. Cada módulo es organizado como un grupo terapéutico intenso en el cual el alumno aprende y practica las técnicas corporales y recibe los necesarios conocimientos de psicología y anatomía. El último año el alumno apto es autorizado a empezar a atender con un paciente siendo guiado por un supervisor. Esta experiencia clínica le permite redactar la Memoria de fin de curso antes de recibir el certificado de Terapeuta Morfoanalista. El equipo de formadores son terapeutas de mucha experiencia, tanto en la terapia individual como en la conducción de grupos terapéuticos.

 

LA TERAPIA MORFOANALÍTICA

Es una terapia psico-corporal analítica que concibe al ser humano como una unidad indisociable cuerpo-psique. Integra en el mismo cuadro terapéutico el trabajo corporal y el análisis del contenido emocional y psico-afectivo de las tensiones musculares.
Esta perspectiva global permite comprender por un lado el componente psíquico de una manifestación física y, por el otro, la somatización de un fenómeno psíquico. Ambas realidades, física y psíquica, cohabitan dentro de la persona, de forma simultánea, independientemente del vehículo a través del cual se exterioricen.
El método morfoanalítico permite acoger y acompañar a una gran variedad de pacientes. Personas que no soportarían terapias exclusivamente verbales descubren que con el apoyo tangible de lo que viven en su cuerpo a partir de su sensorialidad y con el acompañamiento específico que le provee el terapeuta morfoanalista, pueden tener acceso al inconsciente y a su mundo interno poblado de sentimientos, profundización que abre, para ellos, la posibilidad de liberar-se a un mismo tiempo del sufrimiento corporal y del sufrimiento psico-emocional.

www.terapiamorfoanalitica.es
www.aetmorfoanalistas.org

ACERCA DE SERGE PEYROT

Serge Peyrot empezó su andadura profesional tratando a sus pacientes como fisioterapeuta, pero su espíritu investigador le llevó a ampliar sus conocimientos profesionales, formándose con Françoise Mézières, en aquel momento revolucionaria y controvertida fisioterapeuta que defendía la organización en cadenas del sistema muscular y la importancia de tratar a sus pacientes con un trabajo corporal global. La Terapia Morfoanalítica fue creada por Serge Peyrot en 1985, resultado de un largo proceso personal de investigación y experimentación.
En un principio Serge Peyrot comenzó aplicando la técnica de Mézières junto a otras técnicas de masaje. Durante estos tratamientos, muchos de sus pacientes manifestaban reacciones emocionales intensas, en las que descargaban gran cantidad de energía reprimida. Serge Peyrot se dio cuenta que estas manifestaciones necesitaban ser acogidas, escuchadas y aceptadas sin juicio, respondiendo a ello de forma puramente intuitiva, dejando a un lado las preocupaciones técnicas del fisioterapeuta para acompañar a la persona en su vivencia emocional. A partir del momento en que Serge Peyrot integra en la misma actuación terapéutica, un trabajo tan objetivo como es el tratamiento corporal global junto al análisis y la elaboración de aquellos elementos, tanto corporales como psico-afectivos y relacionales, que de forma natural y espontánea se expresaban en las sesiones, empieza a definir y a estructurar un nuevo método terapéutico: la Terapia Morfoanalítica.

Mar Gallego García

Revista VerdeMente

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