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DANIEL GABARRÓ

DANIEL GABARRO FOTOREFLEXIONES PARA EL DESPERTAR
Imparte formaciones para empresas, administraciones y organizaciones que quieren adaptarse al nuevo paradigma: los viejos tiempos no volverán y es imprescindible abrirse a la nueva realidad que ahora se está imponiendo. También cursos para personas interesadas en su crecimiento personal y despertar espiritual, en la línea de Antonio Blay y Anthony de Mello. Profesionalmente es empresario, escritor, conferenciante, formador, diplomado en dirección y organización de empresas, maestro, psicopedagogo, licenciado en humanidades, diplomado en dirección y organización de empresas, experto en PNL y exprofesor de la Universitat Ramon Llull y de la Universitat de Lleida.

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Es un retiro, no un confinamiento

245 ILUS DANIELNadie puede pensar por mí. Nadie puede sentir por mí. Nadie puede actuar por mí. Asumir eso es hacerse cargo de uno mismo y ser adulto. Entender que la verdadera libertad está en mi interior marca una gran diferencia: el exterior me gustará más o me gustará menos. Pero, en mi interior, seré libre.

Y, llegados hasta aquí, sugiero: esto es un retiro, no un confinamiento.

¿Dónde estamos?

En esta crisis del coronavirus, por primera vez en decenios hemos puesto a las personas por encima del dinero.

Se ha optado por no poner en peligro a las personas jubiladas (quienes tienen más riesgo) parando las fábricas y la economía: hemos situado la vida de las personas por encima del dinero.

Eso no había pasado nunca hasta ahora. Nunca.

No se optó por seguir trabajando con normalidad sabiendo y sacrificar cientos de miles de personas jubiladas. No se pensó que, al hacerlo, se salvaba el tejido productivo y el estado se ahorraba pensiones. No.

Se apostó por las personas. Por primera vez en decenios, las personas fueron más importantes que el dinero.

Ya ves. Acaba de abrirse una grieta en la visión monetarista del mundo.

Y, claro, esto nos plantea un reto: ¿hacia dónde queremos ir ahora? ¿hacia la misma dirección que antes? ¿hacia un nuevo futuro?

¿Hacia dónde podemos ir?

En numerosos medios de comunicación intentan predecir hacia dónde iremos.

Pero eso no puede afirmarse. Nadie conoce el futuro.

En todo caso, sí sabemos que ahora se abren dos opciones: regresar a un mundo donde lo importante sea el tener o hacia un mundo donde lo fundamental sean las personas por encima del dinero.

No es una disyuntiva menor.

Pero sí tengo clara mi posición: me decanto por construir una sociedad donde la dignidad de la vida esté en el centro, me decanto por destronar al dinero de tu trono actual.

En este punto tenemos dos opciones a nivel personal, a nivel empresarial y a nivel social o político.

Como personas podremos volver a creer que el tener nos da identidad y regresar a la carrera por el acumular. Pero también podremos optar por situar en el centro los afectos, los cuidados y el amor. Llamadme cursi, pero esta es, sin duda alguna, mi opción.

Como empresas también tendremos dos opciones: seguir con compañías que se miden solamente por la cantidad de dinero que generan o potenciar empresas que estén centradas en beneficiar a la comunidad, en aportar servicios y productos realmente útiles. En este segundo caso, el dinero no es el objetivo sino el resultado de servir a la comunidad. Como intuiréis estoy a favor de este segundo enfoque pues el primero me parece tan absurdo (usando un ejemplo del economista austríaco Cristian Felber) como valorar los resultados de una granja por el número de tractores en lugar de por las toneladas de fruta y verdura producida. Naturalmente, apuesto por las empresas conscientes y sé que es posible. Y esto lo afirmo con conocimiento de causa, pues soy empresario y sé de lo que hablo.

También a nivel político vamos a tener varias opciones para poner en el centro del tablero o una sociedad basada en competir y en desechar a quienes no den la talla, eliminar a los menos capaces, generar desigualdad y pobreza en nombre de la “sana competencia” u optar por una sociedad que busque el bienestar de su población.

Y aquí, quiero soltar una bomba atómica: aunque este sea nuestro propósito tenemos que partir del hecho comprobable que no todas las personas con cuerpo adulto tienen una psique adulta. Sí, no todas las personas con cuerpo adulto son personas sensibles, amorosas, empáticas, dialogantes, respetuosas…

Y si admitimos ese punto (irrefutable, por otra parte) de partida, me atrevo a lanzar mi segunda bomba atómica: la evolución moral de la ciudadanía, su nivel de conciencia cívica debe dejar de ser un tema privado y entrar en la agenda política. El despertar interior, el crecimiento personal debe entrar en la agenda política del mismo modo como el género y la igualdad entró a mediados del siglo pasado. Ese es el reto que ahora tenemos en el ámbito político.

Ya veis, hemos estado en un confinamiento, pero he preferido convertirlo en un retiro para ir hacia adentro y decidir hacia dónde iremos.

No sé cómo será el futuro.

No sé qué opciones tomarán los demás, ni que opciones tomaremos, colectivamente, en el ámbito social y económico.

Pero yo sí sé qué opciones voy a tomar en mi vida y en la empresa que dirijo.

Lo que hemos hecho habrá sido inútil si no aprendemos.

No puedo aprender por otros. No puedo pensar por otros, ni decidir por ellos.

Pero sí puedo pensar y decidir por mí.

Y espero haber dejado bien claro que apuesto por un cambio y por llevarlo a cabo sin lucha, desde el amor.

Ya ves, espero haber aprovechado el retiro para ir hacia el amor. No ha sido un confinamiento, ha sido un retiro.

Y a ti, ¿te ha sido útil lo vivido? ¿Cuál será tu opción?

Cómo avanzar en tu crecimiento personal. 6 errores que evitar

237 ILUS DANIEL1 wCualquier camino de autoconocimiento hacia una vida en plenitud tiene una serie de pasos. No seguirlos, es como dar vueltas en círculos por el desierto.
Pero, al mismo tiempo, también debemos estar atentos a los peligros que puedan aparecer. Muchas personas han caído en estos errores y, por ello, no avanzan al ritmo que desearían ¿Los conocemos?.

PELIGRO 1: Ignorar las etapas del proceso y su orden

El primer gran peligro es ignorar los pasos que constituyen un proceso de autoconocimiento y su orden.
Empezar un camino interior, por ejemplo, sin haber comprobado que no mandamos en nuestra vida tanto como creíamos o sin herramientas de autoobservación para hacer un diagnóstico sobre una base real, es sinónimo de fracaso y nos llevará a estar atrapados siempre en el mismo lugar.
Lamentablemente, les ocurre a muchas personas que llevan años haciendo meditación, yoga o cursos: no se han movido ni un milímetro.

PELIGRO 2: Querer tener razón a toda costa

En este proceso de aprendizaje, debemos estar abiertos a aprender, pero evitando las dependencias o divinizaciones de quien nos enseña. Eso significa, a su vez, renunciar a luchar para tener razón y, en cambio, verificar y comprobar si lo que se nos ofrece es cierto o no.
Un/a maestro/a puede darnos información, pero seremos nosotros quienes la convirtamos en conocimiento. Por lo tanto, tenemos que huir de enseñanzas donde haya demasiada "veneración" por la persona que hace de maestro/a, porque a menudo acaban degenerando en dependencia y terminamos olvidando que somos nosotros quienes nos responsabilizamos de nuestro propio crecimiento interior.
En la vida, es indiferente tener o no tener la razón. Lo que importa es descubrir la verdad, cada vez, de forma más profunda. Así, nos embarcaremos en un camino de autoconocimiento, no para tener razón, sino para descubrir quiénes somos.

PELIGRO 3: No implicarse

Muchas personas se pasan la vida probando diferentes caminos, pero sin implicarse seriamente en ninguno. Consecuentemente, no consiguen profundizar nunca. Dicen buscar, pero no desean encontrar.
Cuando encontremos un camino, un curso, una práctica, una filosofía o similar que nos conecte con nuestra esencia, lo más sabio es implicarnos para recorrer el camino hasta el final.
A menudo, muchas personas se demoran y cambian de camino continuamente porque, en realidad, no quieren saber la verdad, no quieren tener problemas. Y esto es imposible: los problemas aparecen porque no los sabemos gestionar, porque no tenemos suficiente sabiduría. Pero es realmente el trabajo lo que nos ayuda a superarlos. No hacemos el trabajo interior para evitar los problemas, sino para descubrir su origen, para descubrir la verdad.

PELIGRO 4: Teoría en lugar de recursos concretos

El trabajo interior tiene que ofrecernos herramientas para verificar nuestras ideas erróneas y hacerlas caer, cuando éstas nos hacen sufrir. Pero nunca nos tiene que imponer la verdad.
Las herramientas son recursos prácticos y objetivos que nos permiten avanzar en nuestro crecimiento personal. Sin ellas, lo único que conseguimos es llenarnos de teoría, sin ningún resultado práctico y comprobable en nuestra vida.

PELIGRO 5: Confundir el vehículo con la verdad

El propósito del trabajo interior es descubrirnos y expresarnos; es aprender a ser feliz, a querernos y a mantener una paz interior invulnerable.
La forma cómo lleguemos a ese propósito no es relevante y puede ser diferente según el camino que se escoja. Hay diversos caminos, pero lo que realmente importa es que nos conduzca a nuestra esencia. Escojamos caminos que nos lleguen al corazón, que encajen con nuestra forma de ser.

PELIGRO 6: Caer en caminos mágicos

Vivir con plenitud siempre ha sido un propósito humano.
Sin embargo, en este momento, hay cientos de falsas terapias y de propuestas que se ofertan como soluciones mágicas y que se basan en “realidades intangibles” que te exigen una fe ciega. Te ruego que pongas en cuarentena todas estas afirmaciones, ya que la gran mayoría de ellas no aportan nada útil. Solo te hacen perder el tiempo y el dinero.

¿Y AHORA QUÉ?

Te animo, pues, a transitar caminos de autoconocimiento sólidos y evidentes, alejados de afirmaciones mágicas, por más tentadoras que estas parezcan. Si algo no es sólido y real, tampoco puede ofrecerte ninguna ayuda verídica. Lógico, ¿verdad?
También puedes echar un ojo a Aula Interior (www.aulainterior.com): un curso profundo de autoconocimiento de un año entero para quienes quieren una transformación profunda y real. Se puede hacer presencialmente en Madrid, Barcelona y Lleida o en versión online.
El primer módulo online es gratuito. Pruébalo, seguro que te inspira.
En todo caso recuerda: lo más importante de tu vida eres tú. Dedícate tiempo de calidad.

El Autoconocimiento, ¿una herramienta para todos?

238 ILUS DANIEL webCómo estar TODAVÍA mejor

“Cómo ser feliz” es, sin duda, una de las búsquedas más recurrentes en Internet. Algo completamente normal, ya que a todos y todas nos interesa saber cómo tener una vida más plena y sin menos preocupaciones.
Sin embargo, mucha gente cae en el error de pensar que solo es necesario realizar un trabajo personal cuando estamos pasando por un mal momento. Paradójicamente, es precisamente entonces, cuándo menos resultados se obtienen.

NO HAY QUE ESTAR MAL PARA QUERER ESTAR MEJOR

En general, cuando una persona nos explica que está realizando un trabajo interior, pensamos que es porque está atravesando algún tipo de dificultad o bache personal.
Creemos, erróneamente, que solo cuando estamos mal merece la pena ir hacia dentro para encontrar un poco de luz y descubrir las causas de nuestro sufrimiento.
¡Pero nada más lejos de la verdad!
Básicamente, por una razón muy sencilla: cuando vivimos situaciones muy dolorosas, nuestra mente tiende a cerrarse. Por lo tanto, cualquier cambio que intentemos implementar siempre será mucho más lento y costoso que si lo hiciéramos en otras circunstancias más favorables. Cuando la mente está abierta, todo fructifica a mayor velocidad y, por ende, se obtienen resultados mucho más rápidos.
Como decía mi maestro: el autoconocimiento es demasiado bueno para que solo lo hagan las personas quesufren.

LAS 2 PUERTAS AL AUTOCONOCIMIENTO

Dicho esto, entenderemos que existen dos caminos para emprender un trabajo personal y de autoconocimiento (aunque a priori quizás solo viésemos uno). El recorrido será similar, pero el ritmo será totalmente distinto. Veámoslo.
Por un lado, encontramos aquellas personas que acceden al trabajo interior a causa del sufrimiento. Saben que la plenitud sí es posible, pero al no encontrarla en su cotidianidad de forma natural, empiezan a buscarla. Es decir, se dan cuenta de que hay un contraste entre lo que son (pura esencia, comprensión y amor) y el dolor en el que viven. Ese sufrimiento es el que les empuja a buscar.
El hecho de que tengan circunstancias difíciles por resolver les implicará avanzar a un ritmo más lento. En primer lugar, porque deberán descubrir cuáles son sus automatismos y sus creencias limitantes y el dolor tenderá a deformarlas: eso lo enlentecerá. En segundo, porque tras realizar un profundo trabajo de observación, necesitarán distanciarse del dolor concreto para detectar cuál es la mejor solución, ¡y no es fácil! Por último, tiempo y constancia para llevarlo a cabo: el dolor les aprieta y no tienen tiempo para trabajar en los cimientos, quieren librarse del dolor como sea.
¡Atención! No digo que sea imposible aprovechar el trabajo interior si se llega al mismo con una herida abierta. Pero sí se requerirá más sabiduría y compromiso hacia el trabajo a realizar.
Por otro, encontramos aquellas personas que llegan al trabajo interior por la puerta del bienestar. Son personas que viven una vida feliz, pero saben que aún pueden llegar a ser felices y plenas. Son personas que gozan y quieren multiplicar su gozo.
En este caso, el trabajo a realizar es mucho más ágil. Al tener una base sólida y estable, avanzan más rápidamente y con mayor seguridad. Metafóricamente, es como tener los cimientos de una casa y empezar construir encima. Mucho más sencillo que iniciar la construcción desde cero, ¿verdad?

LAS 3 FASES DEL TRABAJO INTERIOR

Al margen de la puerta por la que entremos, todos los seres humanos pasaremos por 3 grandes fases.
Primero, por la fase de inocencia: cuando nacemos somos una pizarra en blanco, sin ninguna información ni herramientas para interpretar la vida. Pura inocencia.
A continuación, aparece la etapa de ignorancia y el ego, con los automatismos y las creencias que nos limitan. Caemos presos de un personaje que toma las riendas de nuestras decisiones más personales. Cuesta que la vida sea gozosa y vivimos confusión y dolor.
Finalmente, tras un cierto trabajo interior, aparece la etapa de la sabiduría. Tenemos información útil para que la vida sea un lugar bello y placentero. Aprendemos a gozar de todo y en cualquier circunstancia, a gobernar la propia vida en beneficio propio y de los demás.

Y TÚ, ¿QUIERES ESTAR AÚN MEJOR

La felicidad es un estado que se alcanza fácilmente cuando partimos de un buen campamento base. Por eso remarco que no es necesario estar mal para iniciar un camino de autoconocimiento.
Precisamente, es cuando se tiene bastante bienestar cuando se puede ir hacia la profunda felicidad que somos desde la alegría y no desde la lucha.
Quizás, en este punto, te preguntes: ¿es ahora mi momento?
Para averiguarlo, te propongo un ejercicio muy sencillo: puntúa la felicidad con que has vivido cada día con una nota del 1 al 10. Hazlo, como mínimo, durante dos semanas. Luego, es tan fácil como hacer la nota media.
Si obtienes entre un 1-6, quizás sea el momento de plantearte dejar a un lado el sufrimiento y las preocupaciones, y empezar a vivir sin menos peso. Si te apetece, puedes probar las primeras lecciones gratuitas del curso de autoconocimiento online Aula Interior: www.aulainterior.online
Si obtienes entre un 7-10, significa que te encuentras en un momento de bastante sabiduría. En ese caso, ¿quieres dar un paso más y vivir aún con más felicidad y sabiduría? Si te apetece, te animo a dar una ojeada al curso Aula Interior, que puede hacerse presencialmente en Madrid, Lleida y Barcelona, pero también totalmente OnLine. Tienes toda la información en www.aulainterior.com
Decidas lo que decidas, recuerda: “el autoconocimiento es demasiado valioso para dejarlo solamente a quien vive en el dolor”.
¡Convierte tu vida diaria en una gozosa obra de arte!.

COLABORADORES Revista Verdemente