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Kriya Yoga: Paz ante la incertidumbre

shutterstock 44877451 2El poema épico Ramayana cuenta la historia de Rama, de su consorte Sita, de su hermano Laxmana y su fiel amigo Hanuman, en su enfrentamiento con el demonio Ravana. Bien podríamos quedarnos en una narración que acumula aventuras y elementos fantásticos, pero no tendríamos en cuenta el valor espiritual subyacente. Por ejemplo, en el episodio del rapto de Sita por Ravana, la esposa fiel de Rama que representa la conciencia, se pierde en las bellezas de este mundo y llama la atención de Ravana, el demonio que se vale de la agitación de la vida material y de su atractivo. Cuando secuestra a Sita, le quita a la conciencia su paz mental que no puede devolverle otro que Hanuman, el fiel aliado que simboliza la respiración.

Han pasado milenios desde que Valmiki creó el Ramayana y sin embargo, seguimos necesitando recursos y prácticas que nos rescaten de la inquietud y más si cabe en un tiempo de incertidumbre como el que está aconteciendo. Si añadimos también que en nuestra sociedad se valoran las mentes ocupadas, la capacidad multitarea, y se premia el estar siempre conectados a las redes de información, ¿dónde queda lo que somos en realidad? ¿Acaso somos esa sarta de ideas, pensamientos y estímulos que creemos nos caracterizan y conforman nuestra personalidad? ¿O somos algo más o algo diferente?

anuncio octubreCuando nos presentamos ante alguien, lo hacemos con nuestros atributos: género, nacionalidad, edad, recorrido laboral o vivencial, con las emociones que nos han forjado, o los sufrimientos por lo que hemos tenido que transitar. Eso que constituye nuestro historial de experiencias no representa en verdad lo que somos, ya que pueden cambiar en un mismo recorrido vital. Nuestra esencia se encuentra en algo mucho más sencillo, en la respiración que une a toda la humanidad eliminando cualquier diferencia. La respiración que constituye el tronco de las enseñanzas del Kriya Yoga.

En Kriya, la realidad se organiza como un itinerario que parte del Alma hacia la materia y viceversa (pravritti/nivritti). En cada una de sus paradas, se establece algo que forma parte de nosotras/os: el alma, la respiración, la conciencia (citta), el cerebro, la columna, la manifestación orgánica de los cinco elementos en los cinco chakras inferiores, los órganos sensoriales, y los órganos de la acción. Salvo el Alma, la respiración en tanto que prana (fuerza vital) y la conciencia que son permanentes, todo lo que llega a continuación es perecedero y está en constante cambio debido a nuestro vínculo con todo lo que nos rodea. Sin embargo, nuestra felicidad, tristeza o ansiedad se basa en lo que nos aporta nuestro entorno, nos crea dependencias, vínculos cambiantes con cada etapa de nuestro devenir. Nos acostumbramos a vivir según unos códigos sociales que, cuando desaparecen por algún acontecimiento excepcional como ha sido el caso a nivel global con la pandemia mundial y el confinamiento, pone en entredicho tanto nuestra manera de vivir como de pensar. Si apartamos de nuestra atención todo lo que concierne a la materia, así como los pensamientos y las emociones, permanece nuestra conciencia, atenta a lo que ocurre dentro de nosotras/os, atenta a la respiración. Ella es capaz de recorrer el camino de vuelta que una vez se inició en el alma y acabó en la materia.

Los Yogasutras de Patañjali nos recuerdan desde el segundo sutra: Yogacittavrittinirodhah, a saber que el objetivo del yoga es controlar las acciones (vritti) de citta, o las manifestaciones de la conciencia. Controlar no significa parar de crearlas puesto que vivimos en un mundo en constante cambio. Además, nuestra mente está “programada” para proporcionar soluciones ante cualquier situación. Es un mecanismo vital que, bien ejercido, nos permite desenvolvernos en todo momento de nuestra vida cotidiana. Por eso, no se necesita erradicar la mente, ni vaciarla de su propósito.

La única forma de dominio o maestría a la que podemos aspirar llega cuando transformamos nuestra respiración mecánica en una respiración consciente y trabajamos en su movimiento ascendente y descendente por la columna. En ese simple recorrido por la columna y cinco de los siete chakras invertimos la corriente vital que bajó desde la conciencia hacia el cóccix en el momento de nuestra primera inhalación al nacer. Volvemos a un estado original que no está en la lejanía sino dentro mismo de nosotras/os, al alcance de un aliento. Así podremos seguir disfrutando de lo que creamos y de lo creado, manteniéndonos en ese centro, en ese preciso instante de la respiración consciente. Kriya Yoga devuelve así mediante técnicas sencillas al alcance de todas/os, la espiritualidad a una práctica que se establece en el día a día, instante a instante.

José Gutiérrez, Dyviansh y Valentina García Plata, Rasmi
José y Valentina aprovecharon un giro de sus vidas para dedicarse de lleno al yoga y la meditación. Se convirtieron en profesores de yoga y gerentes de un centro en la provincia de Cádiz. En 2007 en India, conocieron a su maestro Swami Shankarananda Giri, quien los nombró Acharya en 2017, otorgándoles la facultad de iniciar en Kriya Yoga, lo cual les llevó a crear la asociación Kriya Yoga Sadhanam para su difusión.
www.biocentroshantala.es
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