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CHEMA PASCUAL

CHEMA PASCUALINSTRUMENTOS PARA EL ALMA
Su vida ha girado alrededor de la música y los viajes. Crítico musical, creador de programas radiofónicos y estudioso de los sonidos místicos. En 1995 funda Ritual Sound, cuya filosofía es viajar a las diversas culturas del mundo y recoger los Instrumentos Sonoros que usan para conectar con Deidades, ancestros o formas de poder, y en último caso, para adentrarse en uno mismo.

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Las silbadoras andinas

236 CHEMAEl avión dando vueltas sobre la ciudad de Cuzco una y otra vez. La tierra cada vez más cerca —no en vano sus picos se elevan a 3.400 mts—. Los montes terrosos, áridos, de colores ocres, el epicentro de la Pachamama, la capital inca. Cuzco es una ciudad a medio hacer, como son tantas en ese mundo que llaman en desarrollo, y que no es otra cosa que vivir con el agua al cuello, día a día, levantando otro piso de ladrillo visto sin orden, sin acabado, sin permiso, sin miedo.

Después de veinte años viajando ininterrumpidamente por Asia, echaba de menos un cambio, un entenderme con personas muy diferentes en un mismo idioma con el fin de acercarme y compartir un pasado. Me río también, porque en aquel remoto tiempo de conquistas y luchas, España dejó una huella de saqueo, de imposición cultural y religiosa que como mínimo, hace de los españoles un pueblo al que tratan con respeto, pero con distancia.

En los viajes de aventura —así me sigue gustando llamar al éxodo en solitario— llevo siempre un gancho que me hace interactuar con mis congéneres de forma que no se me vea como un turista al uso. Yo también lo hago, pero me guía la búsqueda de instrumentos sagrados o ancestrales, lo cual me permite relacionarme con más naturalidad.

Así que a la vuelta de Machu Picchu —lugar lindo, de gran detalle arquitectónico e indexado en un paraje que corta la respiración— me quedé por pueblos donde el pueblo Inca había tenido una impronta muy importante. Allí encontré a Luthiers cuyo trabajo consistía en reconstruir objetos sonoros encontrados en yacimientos arqueológicos prehispánicos. Inserto aquí una sensación que me llevó a pensar que, gran parte del esfuerzo identitario de crear un pasado como nación ajena al imperio ocupante —llámese España, Portugal o Inglaterra— llevó a potenciar la búsqueda de un pasado autóctono e intransferible, ajeno a conquistas y ocupaciones. Así que lo prehispánico por esos lares, es un valor en alza.

EL SONIDO DE LOS CUATRO ELEMENTOS

Han oído hablar ustedes de las Vasijas Silbadoras? Se trata de unas piezas de cerámica que consta de dos cuerpos con forma de animal-dios que se han encontrado en enterramientos de las regiones andinas de Perú y Ecuador fundamentalmente. Se elaboran con un trabajo artesanal muy delicado: dos vasijas de cerámica que se comunican por un conducto que, al ser rellenado con agua una de las partes y moviendo la vasija hacia el otro lado, produce un silbido muy dulce que suele estar relacionado con el animal-dios que representa.

Curiosamente este instrumento sonoro está físicamente construido con los cuatro elementos de la naturaleza: el Agua que danza en su interior, el Aire que se escapa en forma de silbido, la Tierra como materia prima y el Fuego, elemento que finalmente fijará su forma. Compendio que otorga a las vasijas silbadoras una particularidad energética que la aúna con las mitologías antiguas.

LAS MANOS QUE FORMAN EL SONIDO

Estaba tan imbuido por este misterioso instrumento que visité lo museos arqueológicos de Cuzco, Puno y Arequipa. En ellos encontré unos acercamientos impresionantes con nuestras silbadoras. Piezas que jugaban con dos o más cámaras y que daban pie a creer que su finalidad no era sólo decorativa, sino también sonora y sobre todo, trascendental.

Me interné en la zona del valle sagrado no muy lejos de Cuzco, donde conocí a uno de los pioneros en el estudio, clasificación y réplicas de este desconocido instrumento. Alfredo Najarro había colaborado con el Museo Arqueológico de Lima para estudiar y clasificar una gran colección de instrumentos que estaban abandonados en sus sótanos. Alfredo ya era músico y alfarero, así que pudo replicarlos para estudiar su significado y, sobre todo, su sonido.

Corría el año 83 cuando Alfredo se desplaza a Lima y comienza la investigación respaldado por los responsables del museo. Sobre sus conclusiones me comentó lo siguiente. “Evidentemente estos instrumentos estuvieron mucho tiempo considerados como meras vasijas decorativas, donde simplemente se dibujaba la cosmología de sus culturas. Pero nosotros, al ver las vasijas comunicantes, resolvimos que eran instrumentos sonoros. Nos dimos cuentas que cambiaba la sonoridad debido a la reducción sonora de la cámara acústica del instrumento y, al comenzar a replicarlas, obtuvimos diferentes sonidos. Hay que recordar que durante mucho tiempo, instrumentos prehispánicos como pitos, caracolas y cuernos, habían sido prohibidos por la religión católica, por lo que estas vasijas habían caído en el olvido totalmente”.

Gracias a la labor de personas como Alfredo en Perú, y otros músicos y artesanos de la cordillera andina, llegan a nosotros ahora este especial instrumento que, con su leve silbido, parecen querer unir lo físico con lo intuitivo, hemisferios de dos cabezas que han de pensar al fin como un todo, como una unidad que nos comunica con el otro.

Chema Pascual 

Diafanum. Festival de armónicos

238 ILUS CHEMA1 webEl verano tiene ese sabor a naturaleza, a compartir con los demás comida, alegría y música. Desde hace 13 años, el centro Diafanum celebra las jornadas de CANTO ARMÓNICO en las laderas de las montañas cercanas a la sierra de Gredos. Cuatro días de sonido, talleres y convivencia en plena naturaleza y con el bosque como escenario viviente.

Reconozco que tenía que haber acudido antes a estos encuentros, pero siempre los viajes por Asia me han ocupado ese tiempo de encuentro con la música. Así que, por fin, pude ir y lo que me encontré superaba ampliamente mis expectativas. Primero, por la cantidad de talleres, actividades y conciertos que se programaban diariamente y, segundo, por la gran afluencia de personas que acudimos al evento, nada menos que 140.

CANTAR PARA LIBERAR

El canto armónico es un canto difónico, ya que se producen dos sonidos simultáneos. Uno sería el bordón –una nota continua- y el otro los armónicos que se producen al chocar el aire con las distintas cavidades bucales. Es muy interesante recibir unas enseñanzas básicas para dominar esta técnica, pues no es fácil asimilar que se pueden hacer dos sonidos a la vez en la misma boca. Pero lo que me parece más interesante, de este especial sonido, es que tiene un efecto relajante para la mente, pues los armónicos centran la atención y abren ese espacio del cerebro donde se recrean la calma y la dicha.

En este encuentro anual hay talleres de armónicos que ofrecen técnicas más complejas, como es el CANTO KHOMEI, EL SIRGIT o EL KARGHIRA. Estos cantos proceden de las regiones de Tuva, Mongolia y Tibet, y pueden usarse con fines chamánicos, como en Siberia, más folklóricos, como en Mongolia o meditativos en Tíbet. Todos ellos tratan de sacar sonidos muy guturales, a veces rotos. Asistí a estos talleres y reconozco su interés, son técnicas que requieren un entrenamiento y tener cuidado de no hacerse daño. Enrique Albiach y Francesc, fueron los encargados de llevar la batuta en estos interesantes talleres.

La voz es sin duda uno de las puertas expresivas más importantes de sapiens, y el canto, una de las armas para poder liberarla. Así opinan tanto José Angel Rodríguez, quien dio un taller entrañable sobre la liberación del miedo a través de la voz y Paki Gómez, que titulaba su taller de forma elocuente: “Quien Canta su mal espanta”. Ella une el canto con el ánimus vivendi, de forma que la melodía y la musicalidad ejerzan una impresión capaz de cambiar un sentimiento agobiante en un alegre deleite.

TOCAR PARA EXPRESARNOS

En este baile de talleres y actividades, donde se ofrecen nada menos que 43 talleres en cuatro días, no es fácil decidirse. A veces me veía deambular de taller en taller buscando un soplo de inspiración para decidirme. Así caí, por ejemplo, en el de giro sufí. Me gustó enseguida porque pude oír tocar la flauta ney acompañada de su tambor o bendir. Una música que me hace entrar inmediatamente en un estado ceremonial y que poco a poco, moviendo los pies con la técnica adecuada, el cuerpo va entrando en esa espiral que une tierra y cielo, hasta que el miedo y la mente desparecen en la unidad.

238 ILUS CHEMA2 webPoco a poco me di cuenta de que es imposible abarcar todo lo que se ofrece en estas jornadas, así que me relajé y entré en ese flow que guía los pasos del inconsciente. Y estos me llevaron a los instrumentos que, en definitiva, es mi pasión. Así, hice mi primer taller de txalaparta, un instrumento definitivamente vasco, compuesto de varias maderas en diferente tono, que se percuten con dos mazas o makilak. Se toca entre dos personas que, alternativamente, van dialogando en pregunta- respuesta. Un juego, mitad improvisación mitad compenetración, que, cuando fluye, se construye el fabuloso mundo de la música.

Por otra parte, el concierto que ofrecieron EKAI-TX en las variadas combinaciones de txalapartas -incluían sets de madera, metal y piedra- fue una auténtica demostración de técnica, compenetración, y respeto al origen del instrumento. Y así, el sonido se fundió con los árboles que formaban el natural escenario del bosque, hasta retraernos al original tiempo en que los golpes a los troncos huecos eran las señales, los avisos, las invocaciones.

Hubo más, mucho más, pero no quiero acabar sin nombrar al menos los originales talleres de Armónica y respiración, de Quim Roca y el de RAP E IMPORVISACIÓN de Pililli Narbona.

Aunque, sí tengo que decir la verdad, con lo que más me quedo es con la gente, las personas que conformamos esa canción alrededor del fuego, una historia que contar, o un silencio para compartir. Diafanum, en estos trece años de cantatas en el bosque ha creado una familia, la llaman Diafanit@s, y estoy contento de ser uno de ell@s.

Chema Pascual 

Musicoterapia para mayores

235 ILUS CHEMA JUN19 webMi madre era una mujer vitalista y alegre, pero los últimos tres años de su vida no fueron agradables. Su cabeza dejó de funcionar y el cuerpo comenzó un deterioro que avanzó irremediablemente hasta su final. Yo y mis hermanas nos desvivimos para cuidarla y darle nuestro amor para rebajar su malestar. A mí se me ocurrió tocar diariamente un rato la flauta bansuri a su lado. Su mirada era atenta, su expresión distendida, la sonrisa asomaba por momentos y al final, siempre las mismas palabras: ¡qué barbaridad! ¡Qué bonito!
Ahí aprendí que la música no sólo podía despertar diversas emociones y estados de ánimo, si no que también podía arropar, cuidar, entretener, sacar del ensimismamiento y abrir una puerta al mundo, - o al cielo, quién sabe - a personas cuyo vínculo con la realidad apenas existía.
En las últimas décadas se ha conseguido alargarla vida y no es difícil ver a personas que superan los 90 años. Sin embargo, en bastantes casos llegan a esa edad sólo gracias a los medicamentos –mi madre tomaba un coctel de 16 pastillas al día- de forma que se controla el cuerpo, pero poco se puede hacer con el deterioro neuronal. Se estira la vida, pero… ¿a qué precio?
DEL OÍDO AL CORAZÓN
Actualmente se va implantando poco a poco la musicoterapia en los procesos degenerativos de la mente como el Alzheimer o la demencia senil.
En un estudio de musicoterapia dirigido por la universidad de Almería, vemos cómo la música se emplea como estímulo sensorial auditivo, capaz de captar la atención del paciente mejor que otros estímulos sensoriales. “El oído, nos recuerdan, está diseñado filogenéticamente por su función de alarma -al oír un ruido en la noche, el modo alerta aparece-por lo que, aunque esté muy deteriorada la captación de estímulos externos, el oído será el mejor vehículo para lograrlo”.
Y si el oído es el mejor camino para llegar al cerebro, para alcanzar al corazón lo haremos con canciones de toda la vida. En nuestra infancia sobre todo, pero a lo largo de la vida también, se han grabado canciones en el sistema neuronal que son capaces de sobrevivir a las salvajes tormentas del olvido que acechan en el último tramo de nuestra vida. Da igual si es el Porom Ponpon, El cumpleaños feliz o la tabla de multiplicar cantada. Lo importante es que al cantarla, aparece un oasis en el disecado páramo de la mente inactiva que sirve como asidero al presente para que vuelva de nuevo el pulso de la vida. De esta forma cambia por completo la energía del paciente y vuelve la emoción que le trae esa canción, que generalmente es alegría.
LOS GIRASOLES SIEMPRE MIRAN AL SOL
Tengo la gran suerte de poder colaborar con un centro de día que hay frente a mi casa, -LOS GIRASOLES- y llevar ahí un par de veces al mes nuestros instrumentos. Con ellos interactúo con personas que están en diferentes procesos de deterioro cerebral. Precisamente es el cantar y tocar canciones de siempre es lo que nunca falla. Sus caras vuelven a la vida cantando el Asturias patria querida o Esta noche es nochebuena y mañana navidad. Se miran entre ellos, las palmas al unísono, alguien se anima a bailar, la sonrisa es monumental y el aplauso final: pura dinamita.
Pero el enganche a la tierra lo tiene el ritmo. Por eso el PANDERO CHAMÁNICO es mi gran aliado para conectar con lo que realmente está vivo ahí dentro: su corazón. En la última sesión puse tambores en las manos de algunos de ellos. Al principio me miran con temor, pero confían en mi sonrisa, así que lo toman…. ¡Y lo tocan! Lo más curioso es que Domingo, uno de los abuelos más apáticos y desconectados, cogió el tambor que le ofrecí y estuvo tocando con un ritmo ordenado y constante durante bastantes minutos. Me emocionó ver en su cara más que alegría, asombro: el pulso de la vida que aparece-desaparece-aparece...
Otro aliado que me ayuda a interactuar con mis abuelos son los CUENCOS TIBETANOS. Mi amigo y maestro Enrique Carriedo escribe en su libro Las campanas de shambala que “los cuencos nos ayudan a sincronizar ambos hemisferios cerebrales, estimulan una mayor cantidad de conexiones neuronales y hacen que segreguemos más endorfinas, química del placer y el bienestar”. Así que coloco un cuenco entre sus manos y giro la baqueta para que los armónicos se alíen con su cuerpo astral, su ser pleno que disfruta hoy, de otras capacidades que las normales.
TODOS PODEMOS TOCAR
Puede ser una flauta como la que usé con mi madre, u otro instrumento con el que tengas más afinidad. Pero por favor, si se te presenta la ocasión de acompañar a algún familiar o amigo que esté en esta etapa de la vida, coge tu instrumento y tócalo con amor. Aunque no obtengas respuestas, te estará eternamente agradecido.

Chema Pascual 

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