Buscar

CHEMA PASCUAL

CHEMA PASCUALINSTRUMENTOS PARA EL ALMA
Su vida ha girado alrededor de la música y los viajes. Crítico musical, creador de programas radiofónicos y estudioso de los sonidos místicos. En 1995 funda Ritual Sound, cuya filosofía es viajar a las diversas culturas del mundo y recoger los Instrumentos Sonoros que usan para conectar con Deidades, ancestros o formas de poder, y en último caso, para adentrarse en uno mismo.

www

Viaje hacia el sonido

242 CHEMACada año, al llegar el duro invierno, preparo la mochila y cojo los vuelos que surcan los cielos de Oriente. Este viaje será distinto: preparo los vuelos uno a uno, sin atarme a fechas de vuelta, ni rutas, ni fechas. El viaje como movimiento, como trayecto que se recorre, ha sido en mi vida un aliciente, una forma de aligerar el peso vital de costumbres, rutinas y relaciones, a la vez útil para refrescar la mirada.
El objetivo es siempre el mismo: escoger instrumentos desde la perspectiva de la mística, o lo que es lo mismo, buscar esos sonidos que consiguen parar nuestra mente y desde ahí, poder vislumbrar partes más profundas del ser.
La primera parada del viaje es Estambul. Allí me detengo pues la mística sufí emplea tanto la música como la danza para llegar a una conexión directa con lo innombrable. Sus instrumentos son básicamente dos: El Ney, una flauta de caña que ha de contar con nueve nudos, según dicta la tradición, y el Bhendir, un pandero que se tañe con ambas manos. Gracias a la simpleza de estos dos instrumentos - cuya técnica musical del Ney es por otro lado muy compleja – y una atención atenta del oyente, se logra esa unión de tierra/tambor y cielo/flauta, que se materializa cuando el danzante sufí gira en ese espacio infinito que une los elementos como partes del UNO.

DE LA CUMBRE A LAS DUNAS
De allí vuelo a Nepal, una antigua cultura que como la tibetana, está insertada entre las cumbres más altas del mundo. A Katmandú llegaron en los años sesenta los primeros cuencos tibetanos que, ante su gran demanda, ha propiciado que esta ciudad sea hoy en día la capital de este instrumento. También hay que decir que muchos comerciantes ofrecen calidades que no corresponden al precio que piden.
Aterrizar en New Delhi significa que voy a introducirme en una de las ciudades más contaminadas del planeta. India y su presidente Modi, camina hoy por derroteros donde prima más la exaltación de los sentimientos de bandera y su religión hinduista, que atajar el desfase ecológico que sufre, o resolver problemas como la discriminación racial que padecen el resto de las culturas, fundamentalmente la musulmana.
Cuando comenzaba a viajar hace ya casi treinta años, recuerdo que mi amigo Robert me descubrió el mundo del metal. El compraba estatuas de bronce en el bullicioso Old Delhi. Con él aprendí a valorar las distintas aleaciones con las que se fabricaban, así como lo que dichas figuras representan en el panteón hindú: la danza cósmica de Shiva Nataraya, Ghanés y su fuerza para liberar obstáculos, o Sarasvati y el poder de las artes para desarrollar el camino espiritual.
Ahora recorro sus estrechas calles buscando instrumentos como el Armonio y el Sruti box, ambos procedentes de la familia del acordeón europeo y que se han usado para cantos devocionales o Khirtans. Curiosamente emprenden hoy el viaje de vuelta a Europa para convertirse en útiles instrumentos para apoyar la voz y desbloquear su expresividad, repleta de temores y vergüenzas.
Viajo ahora en tren hacia las llanuras de Rajasthan, donde el desierto del Thar ocupa una gran parte de su territorio. Allí se encuentra Pushkar y su lago sagrado, que alberga uno de los dos templos que India dedica a Brahma, por lo que es visitado por multitud de creyentes diariamente. Cada atardecer, en una de las escalinatas del lago, Ganesha Sornaki, más conocido como Goto, percute el Nagara, un instrumento que consta de dos tambores metálicos con piel, percutidos con baquetas de madera.
Es en ese momento mágico, cuando los babas o santones místicos que moran alrededor del lago tañen sus campanas y caracolas mientras multitud de peregrinos toman su último baño.
Goto aumenta el ritmo del Nagara, hasta crearse un momento de éxtasis cuando se esconde el astro.

EN LAS ISLAS DEL PACÍFICO
El último destino de este viaje es Bali, una pequeña isla de las 12.012 que forma Indonesia. Bali es especial, pues tiene su propia religión, una variante del hinduismo muy singular que contrasta con el resto de las islas musulmanas o animistas.
Allí se concentra una de comunidades de artesanos mejores del mundo. Dominan la talla de la madera, que traducen en muebles y estatuas, así como el cincelado del metal acústico. Se han encontrado gongs de bronce datados 1.300 a.c., que al igual que China, comparte las primeras dataciones de este instrumento.
Desde allí copilo una variante de instrumentos que van desde tambores y campanas hasta palos de lluvia, tambores oceánicos o xilofones, pasando por arpas de boca, y un largo etc.
El viaje toca a su fin y la mochila está llena de nuevas experiencias e instrumentos que espero poder compartir.
Chema Pascual 

Viaje de Sonido: Un baño de Mantras

241 ILUS RITUALwCada mantra está compuesto por sílabas que en algún lugar y en algún momento fueron regalados al ser humano para ayudarlo a su transformación individual. Su significado es etéreo, pero su poder, inconmensurable. En el acto de repetirlo una y otra vez, gira la consciencia en una doble espiral: hacia dentro y hacia el cosmos. Palabras venidas de lugares lejanos que por no ser nuestras, las incorporamos como ideas sin nombre al espíritu hambriento de verdad que viaja con nosotros. Un mantra, palabra que no habla con el consciente sino con el anhelo de ser tan natural, como la vida misma.

Quizás el mantra y por extensión el rezo, sea el primer baño sonoro que se inventó. Cuando de pequeño visitaba a mis tíos del pueblo, recuerdo las tardes alrededor de una mesa camilla con brasero de carbón y la radio encendida. Esto significaba estar tres rosarios de avemarías y doce padrenuestros, calladitos y sin liarla. Mi abuela Piedad y mi tía Bene eran las que guiaban la salmodia, mientras que mi hermana y yo nos dedicábamos a darnos patadas…. pero sin liarla. Sin embargo, al rato nos solíamos tumbar en la gloria – suelo calentado con leña fina – y muchas veces caíamos en un sueño bendito de paz.

Sí, aquel recuerdo me acerca a Tíbet y a sus monasterios de alta montaña, a India y las escalinatas del Ganges, a Myanmar y sus templos de madera. Lugares donde se sabe que la realidad que tenemos delante está escondida tras una mente que no se detiene nunca. Decía Claudio Naranjo que andamos con un velo que nos impide ver la realidad que tenemos delante, porque la vemos a través de los pensamientos, no de la mirada espontánea y limpia del corazón.

INSTRUMENTOS SAGRADOS

Además del mantra u oraciones repetitivas, existen una serie de instrumentos sonoros que tienen el poder de frenar el discurso continuo de la mente. Ya hemos hablado aquí de ellos en otras ocasiones: cuencos, gongs, didgeridoos y un larguísimo etc. que seguimos descubriendo cada día.

Desde este pequeño altavoz literario, me gustaría animar a personas que estén especialmente atraídas por el sonido, a utilizar estos instrumentos para de alguna forma, ayudar a otros a ser más felices calmando su mente. Para ello no es necesario tener una gran colección de instrumentos. Si hacemos un set de pocos elementos, pero con elegidos contrastes, los resultados pueden ser estupendos.

Para ello bastarían dos o tres cuencos tibetanos para relajar la mente con sus hipnóticos armónicos; algún sonido de la naturaleza como un palo de lluvia, tambor oceánico o tambor tormenta. Cualquiera de ellos o una combinación de todos, serviría para desconectarnos del escenario creado por el hombre y acercarnos a la madre tierra. Un Gong, que no tiene por qué ser especialmente grande, atravesará la mente del viajero con sus innumerables armónicos, dejando que su mente flote en un espacio- tiempo interno. Un didgeridoo requiere una técnica que no todo el mundo posee, pero sus resultados son inmediatos: te clava en la tierra, petrifica el tiempo, vuelves a la cueva donde pintaste aquel bisonte.

SECUENCIA DEL VIAJE

La sensación que tenemos que causar en el viajero es de total relajación y paz interior. Para ello, todo el viaje ha de desarrollarse sin altibajos, como un baile de sonidos que se van intercambiando sin rupturas, con sutiles cambios para que la mente no se amolde a un sonido y se escape de nuevo al pensamiento. Quede claro que quien toca no viaja, no se deja llevar por el sonido, está atento a las bajadas y subidas, los cambios sutiles de volumen, a dejar respirar los armónicos.

El oyente viaja a ser posible tumbado, dejando que el cuerpo pese y el espíritu flote. Por ello tendremos cuidado de no introducir patrones rítmicos o palabras con sentido. Quiero decir que se puede incluir un tambor, pero sólo si somos muy habilidosos; mejor si extraemos de él sonidos, no ritmos. También se puede cantar, pero las palabras se agarran a la mente y es mejor hacerlo usando sólo la voz. El canto armónico es desde luego muy recomendable.

Abrir nuestro corazón… ¿cómo? Bueno, yo usaría una flauta nativa o una kalimba, ambas afinadas en escalas pentatónicas. La dulzura de estos instrumentos nos da esa apertura a compartir, a fluir con otr@s. Te recuerdo que los instrumentos pentatónicos te permiten improvisar con facilidad. El broche final lo pondrá algún sonido que nos devuelva a un despertar tranquilo y amoroso. Los carrillones Shanti Bell (campana de Paz) y Koshys, son unos novedosos instrumentos que poseen un sonido acuático, fino y sutil, que nos devuelve al ser de una forma apacible y sin estridencias. El fin del viaje es volver con otra mirada, con más fluido en el interior y la piel más permeable a la convivencia. En otras palabras: somos corazón. 

Chema Pascual 

Grita el Indio... Llora la Tierra - Amazonía - Preludio

240 CHEMAXarinco apoya lentamente sus pies desnudos en un lugar remoto de la selva amazónica. No quiere ser descubierto por los madereros, cada vez más numerosos, siempre armados, cada día más cerca. Xarinco pertenece a una tribu aún no conectada, que cada día ha de adentrarse más y más en la espesura selvática para sobrevivir, como lo han hecho siempre: conectados a la sabiduría de la naturaleza. Sabe también Xarinco que eso no podrá seguir siempre así, que la huida no podrá durar mucho. Serán acorralados, los disparos silbarán la música de una guerra que, antes de empezar, ya parece perdida. Xarinco no llora, pues es árbol, es jaguar, es selva. Xarinco grita y canta la música de los abuelos, acude al poder de una sabiduría ancestral porque la selva está dentro de él. ¿Hay alguien ahí? ¿Quién te escucha Xarinco?

Bolsonaro, nuevo y esperpéntico presidente de Brasil, ha dado rienda suelta a los madereros para que la Amazonía, el pulmón más grande de la tierra, sirva como recurso de riqueza a las grandes empresas. Pero el indio no calla, no asume su invisibilidad, porque es la raíz, aquél que estaba antes de que curas y militares blancos invadieran sus tierras. Hoy también es quien cuida de los campos, quien siembra y recoge el maíz, quien canta a la naturaleza y a sus dioses.

OTOÑO EN LLAMAS

Y, entonces, todo explotó. En el mes de septiembre, el Gobierno ecuatoriano decide subir los precios de los carburantes, ante la falta de liquidez para pagar el crédito que pidió al Fondo Monetario Internacional. De la noche a la mañana, los precios de lo básico para la vida - pan, carburante y vivienda- se alzaron por encima de lo que un pobre indígena puede pagar. Gritaron, pelearon y algunos dejaron la vida en ello, pero, al fin, el Gobierno echó marcha atrás después de comprobar que no cejarían en su lucha.

El indio volvió a tocar entonces sus tambores de pelo, las zampoñas andinas y sus flautas de abuelo. Los cantos medicinales se repetían sin cesar, del bosque a la montaña y del cerro a la selva. La música iba a propagar la resistencia, parapeto al progreso que define al hombre blanco.

Pero la llama seguía encendida y prendió en Chile unas semanas después. Otro recorte, otra vuelta de tuerca que ponía al indígena y a la población más indefensa al borde del cataclismo. De nuevo las revueltas, los muertos, la segregación del pobre y del indio. Curiosamente, las canciones de Víctor Jara volvieron a cantarse, los palos de lluvia giraban cual molinos al viento y las quenas andinas viajaron con un mensaje claro y firme: el indio no se dejaría aniquilar.

EN LAS CUMBRES DEL TITIKAKA

Viajando por los Andes unos meses atrás, llegué al lago Titikaka, lugar sagrado para las comunidades indígenas. En las montañas bolivianas que rodean el lago, viven los indios Queros, quienes tocan sus enormes flautas-zampoñas. Esta comunidad indígena ha estado aislada durante siglos y dicen estar ahora mostrando sus conocimientos ancestrales. Vaticinan, por ejemplo, que la tierra está evolucionando, pero que, si no evolucionamos con ella, la tierra prescindirá de nosotros.

Bolivia, uno de los países con más demografía indígena de América del Sur, consiguió poner como presidente a un indito pequeño y con fama de buena gente al frente de su país. Evo Morales duró dos mandatos y al tercero, al que se presentó y ganó de nuevo en el mes de noviembre, tuvo que salir huyendo al ser amenazado por el ejército. De nuevo, el indio se lanza a las calles para luchar por su dignidad y sus derechos. Después de semanas de represión, el ejército, alentado por el Presidente de Estados Unidos, se está haciendo con el poder.

Como una mecha que va corriendo por toda Sudamérica, la caza al indígena avanza inexorablemente. Colombia es hoy el que ocupa las primeras páginas de los periódicos: las tropas militares salen a las calles para sofocar las protestas de indígenas, estudiantes y trabajadores. De nuevo, las paupérrimas condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos sirven de unión para que distintos sectores sociales exijan sus derechos y su lugar en la sociedad civil.

Sí amig@s, los sabios de la tierra no están de moda, por ello me gustaría acabar esta diatriba con unas hermosas palabras de Omar La Rosa, amigo y constructor de algunos instrumentos que he incorporado a la familia ritual:

La música andina recorre los cantos de una pentafonía,

que acogida por la expresión colectiva

sostienen los recuerdos de su gente.

Sus ejecutantes caminan las montañas tocando sus flautas

siempre en grupo.

En esos momentos lo individual se pierde en la confraternidad comunal y

cobra fuerza el círculo de hermandad.

Chema Pascual 

COLABORADORES Revista Verdemente

Acceso o Registro

Acceso a Verdemente

¿Recordar contraseña? / ¿Recordar usuario?