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EVA ÁLVAREZ

FOTO EVACUENTOS TAOÍSTAS

Terapeuta en medicina tradicional china (carrera de cinco años), en Medicina taoista, y con diversos títulos específicos de las técnicas que aplico ... pero con los años me he dado cuenta que si bien los títulos son importantes y necesarios para dominar la técnica básica no llegan a cubrir la esencia de la profesión ni el dominio de una disciplina, éso la persona lo percibe en el encuentro y en los resultados y Yo, en profundizar con un pasito más cada día.
He tenido la gran posibilidad de estudiar con dos maestros que me han transmitido su experiencia de manera tradicional (maestro-discípula) y he aprendido también increíblemente con cada persona que ha pasado por mi consultorio...aunque creo que sobretodo mi principal aporte es haberme tratado con medicina tradicional china durante muchos años, antes ni siquiera de saber que ésta iba a ser mi profesión. Éso me hace poder empatizar con quien se sienta del otro lado y tratar de guiar y acompañar entendiendo el camino que se transita.

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El Guiso

237 ILUS EVA1 wEran las fiestas del pueblo y este año habían decidido hacer un homenaje a la vecina más longeva, doña Juana. Ella subió al estrado, ése que en las fiestas vale para todo: para el concierto, para los bailes, para el discurso del alcalde… y Juana miraba para todos lados porque se le hacía muy grande estar ahí.

El alcalde empezó a hacer su presentación, destacó de ella que sólo había ido una vez al médico en toda su vida (—¡Y porque me insistieron! Yo me arreglo con mis hierbas —le interrumpió ella). Sus hijos e hijas habían nacido de parto natural en casa y no se le conocía ningún otro antecedente médico. Se la veía siempre por los caminos andando a buen ritmo y con una fuerza para llevar cosas que muchos otros quisieran.

—¿Cuál es su secreto? le preguntó el alcalde.

—Mi abuela llegó a los 110 años y yo también lo pretendo—le dijo ella.

— ¿Alguna pista? —volvió a insistirle él.

—Le voy a decir lo que me dijo mi abuela y he cumplido desde entonces —respondió—. La salud es como un gran guiso en una olla de barro. Cuando cocinas, primero haces la base con cebolla, ajo y aceite por ejemplo, ésa es la necesidad de moverte todos los días, por lo menos caminando. Después le vas añadiendo los ingredientes principales: ésta es tu alimentación, lo que te va a dar la fuerza y la resistencia; es importante nutrirse y alimentarse bien. Luego lo vas a sazonar con sal, especias… ésa es la naturaleza en tu comida, el aire, los minerales, los olores… Y por último el fuego: si te pasas de fuerte lo quemas, si no lo enciendes, no cocinas, ése es el ritmo de tu vida, tu cabeza. Los guisos necesitan una llama fuerte al principio y después fuego lento.

Juana hizo una pausa y tomó aire antes de seguir.

—Pero casi tan importante como los ingredientes —continuó—, es que éstos estén en equilibrio porque si por ejemplo, te pasas con la sal, ¡echas a perder todo el guiso! Si un día te pasaras, aunque no como para arruinarlo, al día siguiente comes sin sal… pero sólo si es un día el que te pasas…—dijo con sonrisa pícara—, ¡no vale todos los días!

Todas las personas presentes se quedaron pensativas mientras que ella siguió sonriendo y bajó del estrado.

Sacando la raíz

236 ILUS EVA11wEn un pueblo soleado llamado Viejunes del Moral, de esos que tienen pocos habitantes en invierno, pero muchos en verano y fines de semana; de aquellos en los que aprendemos lo que es la vida al aire libre y un poco salvaje. Una madre estaba en la cocina seleccionando el té que había cogido en las montañas la tarde anterior y de repente, su hija grita desde fuera:

—Mamá, hoy voy a venir a jugar con mis amig@s a casa—.

- ¿Y eso por qué? ¿No ibais a ir a casa de tu mejor amigo? —respondió la madre.

-Sí, pero hay pinchos alrededor de su casa, como llovió e hizo sol ya están crecidos otra vez, y así no se puede jugar. —resopló la niña.

Después de escuchar a la pequeña, la madre se quedó como mirando al infinito y le dijo: —¡Ay hija mía! Esto me recuerda a cuando le digo a tu hermano, una y otra vez, que mire que le pasa con ese dolor de cabeza en vez de tomar pastillas todo el tiempo—.

No entiendo mamá, ¿qué tiene que ver? — dijo la niña.

En casa de tu amigo cada vez que llueve y hace sol durante unos cuantos días seguidos, vuelven a crecer las plantas y con ellas los pinchos. Después cortan con la máquina todo el patio y se llevan los pinchos y por unos días están bien, pero así nunca termina el ciclo.

Deberían ver dónde están las plantas que tienen de fruto esos pinchos y sacarlas de raíz, para que no volvieran a crecer alrededor de la casa. Si no, siempre van a estar igual. —explicó la madre.

-Claro mamá, lo entiendo, es verdad que así lo tienen que hacer una y otra vez, voy a decírselo a mi amigo.

Y la niña fue corriendo a por el teléfono a contarle a su amigo su gran descubrimiento.

Cuando éste llego a casa para jugar, su amiga le preguntó qué le había dicho su mamá.

-Mi mamá me dijo que es un trabajo inmenso y laborioso arrancar planta por planta y que iba a terminar con dolor de lumbares de estar tanto tiempo agachada, que en todo caso lo que haría sería pasar el cortacésped más a menudo. —explicó el niño.

- ¡Igual que tu hermano! - gritó desde lejos la madre de la niña, y ésta sonrió entendiéndolo todo.

La Salud

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Antiguamente en China las familias pagaban al médico durante toda su vida para que les mantuviera sanos. Solamente si después de seguir sus indicaciones enfermaban, dejaban de pagarle.

Pero cuenta la historia que una vez uno de los duques más ricos del estado de Qin empezó a sufrir dolores fuertes de estómago e hizo llamar a su médico. Éste le receto una serie de hierbas, dieta y reposo absoluto durante diez días. El duque se negó a hacerlo y mando expulsar al médico.

Un mes después empezó a tener dolores mucho más fuertes y vómitos e hizo llamar al médico de nuevo; éste le repitió las indicaciones y le sumó acupuntura. El duque dijo que era imposible para él parar diez días en ese momento ya que estaba pendiente de ciertos negocios y que además no podía bajar la guardia ya que el gobernante del pueblo vecino estaba esperando cualquier signo de debilidad para atacarle. Por lo que solamente tomaría las hierbas. El médico le dijo que si hacía el tratamiento iba a ser muy fácil solucionarlo. Pero que si no lo hacía, le pronosticaba un rápido avance de la enfermedad, a lo que el duque le gritó diferentes improperios acerca de que él no era nadie para decirle qué debía hacer.

Esa misma noche muy enfadado pidió un gran banquete que comió muy ansioso. Unas horas después comenzó una hemorragia que le asustó y pidió que el medico volviera para comenzar; el médico le adapto el tratamiento lo más que pudo para aliviar las circunstancias más urgentes. El duque lo cumplió durante un tiempo pero en cuanto se sintió un poco mejor lo dejó. A los meses volvieron los síntomas fuertes y el médico le recordó cuál era el tratamiento mejor para poder quitar el problema de manera profunda ya que si no cada vez le iba a hacer menos efecto y se iba a complicar. Hablaron durante un rato y el duque le expuso sus razones de manera más sosegada: tenía mucha presión y falta de tiempo. El médico le explicó que ya, en ese momento, si no se trataba de manera profunda, la enfermedad seguiría avanzando, e iba a tener que quedarse forzosamente en la cama sin poder atender a ninguno de sus asuntos, con un largo tiempo de recuperación. El duque se quedó dubitativo… Una de las veces que fueron a buscar al médico, éste había salido a propósito de su casa y había dejado una nota encima de su mesa en la que citaba el “Huang Di Neijing” (El libro clásico de referencia de la Medicina Tradicional China):

“El sabio no trata la enfermedad formada sino que la previene, y busca orden antes del caos. Medicar a una persona ya enferma y rectificar el desorden ya producido es como cavar un pozo por tener sed o fundir un arma en estado de combate. ¿No sería actuar eso demasiado tarde?”

Cuando en una tubería tenemos un agujerito es muy fácil taparlo, cuando éste avanza y se convierte en grieta todavía es viable y rápido repararla, pero cuando se rompió la tubería y sale agua por todos lados, hay que tratar de unirla, secarla y pegarla; el proceso es mucho más largo y laborioso. Dice el Tao Te Ching: “El árbol que una persona apenas puede abrazar nació de un tallo fino como un cabello”.

La mejor forma de medicina es la prevención y el mantenimiento de la salud.

 

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