Buscar

Solo el Conocimiento reconoce el Conocimiento

Solo lo igual reconoce lo igual. Solo el conocimiento reconoce el conocimiento. Es por ese motivo, que el acercamiento al verdadero conocimiento se base en algunas reglas, y la primera de ellas es la antes mencionada. La segunda, es que cada cosa requiere un acercamiento que le es propio. Nadie puede acercarse a la música por medio de la vista o del olfato, la música requiere que nos acerquemos a ella a través solo del oído.175 SEBASTIANPor este motivo, no es posible acercarse al conocimiento por medio del intelecto. El intelecto, al no trascender, carece de capacidad de acercarse al conocimiento de orden trascendente. Asimismo, el intelecto “funciona” por comparación. De este modo, cuando el intelecto recibe una información distinta y que difiere a su sistema de creencias, compara la información recibida con la nueva y, o bien la rechaza, bien la acepta, o bien hace una mezcla entre ambas. Pero sea como fuere hay que entender que todo lo que recibe el intelecto es un conocimiento “prestado” y responderá siempre a la confianza que se le otorgue a la fuente de información.
Hay un viejo dicho que afirma que cuando el discípulo está preparado aparece el maestro; habría que añadir que el maestro solo aparecerá si el discípulo es capaz de reconocerlo. Por eso, la frase enfatiza el hecho de que el discípulo “está ya preparado”, es decir, su conocimiento, y no su intelecto, ya es capaz de reconocer el conocimiento.
Al no ser esa identificación de carácter intelectual, estamos hablando entonces de un acercamiento esencialmente “intuitivo” aunque sería más preciso decir que el acercamiento es de corazón a corazón.

Hay que entender que el intelecto lleva al ser humano desde la Unidad a la multiplicidad, es el corazón el que nos llevará desde la multiplicidad a la Unidad.

Por eso, todo trabajo iniciático trabaja con el corazón. Sin embargo, no hay que entender esto desde una perspectiva ni emocional ni sentimental, nos referimos al “corazón verdadero”, ese órgano de nuestra geografía espiritual que, por un lado, guarda la llave de la conciencia y, por otro, es sede de “la presencia”.
A este órgano los egipcios lo llamaron ib y lo representaron con un jeroglífico que es una jarrita. Esta jarrita, un vacío que precisa ser llenado de la “gracia”, se convirtió dentro de la iconografía medieval, pasando antes por el sufismo, en el grial.
Dentro de este ideario caballeresco del medioevo resumieron el proceso iniciático tomando como referencia el grial del siguiente modo:

  • Hallar el grial.
  • Vaciarlo.
  • Limpiarlo.
  • Alinearlo con la Fuente.
  • Llenarlo.

Siendo este proceso simple y esquemático, lo cierto es que define bien unas etapas precisas en el trabajo con el corazón.

En lo que se refiere al intelecto, absolutamente necesario para descifrar el mundo, muchas veces se ha debatido si ese intelecto ha de morir en el tránsito hacia lo Real.
Uso el término intelecto para diferenciarlo de la mente ya que entiendo como mente algo más amplio y con más funciones y más complejas que el mero intelecto.
La tradición iniciática afirma que el intelecto en realidad es, poco a poco, absorbido por la inteligencia que lo comprende y abarca. Siendo el intelecto uno de los sostenes del ego, esa absorción implica un debilitamiento del ego, que a su vez y en su momento, se diluirá en el Ser.

Al igual que algunas personas centran su relación con la vida a través sobre todo de la experiencia y disfrute sensorial, otras personas priorizan su intelecto como medio de relación con la vida. Pero si la primera forma de experimentación, la sensorial, es un modo de contacto real y directo con la vida y, por tanto, susceptible de ofrecer un fruto real, el vínculo intelectual es, en sí mismo, estéril, es decir no da frutos.
También podemos decir que mientras el “sujeto sensorial” adora al mundo, el “sujeto intelectual” adora a su ego. Dice el sufismo que el discípulo es el que pasa de la adoración al mundo o a su ego a la adoración a Dios. Y siempre se ha afirmado que el paso de la adoración al mundo a la adoración a Dios es más fácil que pasar de la adoración al propio ego a la adoración a Dios.

Como ya he dicho la mente nace en el mundo, está atada al mundo y desaparece con el mundo ya que la mente está condicionada y limitada tanto por el mundo como por el tiempo de vida. Por eso no trasciende. En cambio un Trabajo espiritual opera sobre la estructura eterna y opera más allá del tiempo.
En estas fechas navideñas el conocido relato de Herodes, la estrella y los Reyes Magos, el nacimiento del niño Jesús en su pesebre y la matanza de los inocentes, son una bellísima metáfora sobre lo referido. Herodes es el rey usurpador, pero es un soberano que gobierna su reino con eficacia. Este rey es el ego, hijo a su vez del intelecto. Cuando una estrella anuncia a los tres reyes el nacimiento de un verdadero rey y estos lo buscan, Herodes se siente amenazado. La estrella es el brillo de la chispa espiritual que se enciende cuando el discípulo está ya en un estado de madurez suficiente, y entra en contacto con el conocimiento real sea a través de un maestro, sea a través de una orden viva, sea a través de la misma Gracia. Los tres reyes son las tres inteligencias primordiales presentes en el ser humano y que, al despertar, en el relato, al ponerse en marcha, son portadoras de varios “presentes” que vienen de Oriente, es decir, de donde viene la luz. El nacimiento del niño, es decir, la inocencia primordial, en un entorno de humildad y discreción, sin embargo también anuncia que él es el verdadero rey que destronará al usurpador. Ese niño es el Ser Real que vendrá a reinar en el reino del ego/Herodes. Pero Herodes no se está quieto, manda la matanza de todo lo inocente porque sabe que esa inocencia es la que lo destronará. Esa inocencia, representada en el cristianismo como el Cordero, es el verdadero vínculo entre Dios y su criatura. Por decirlo de algún modo Dios solo reconoce la inocencia.
Ya sabemos que el relato termina con la huida a Egipto para evitar que Herodes mate al niño. Egipto es el lugar, como se decía en la antigüedad, “de donde viene toda luz, toda iniciación”. Por eso se sabe que el intelecto/ego/Herodes tratará de matar una y otra vez todo aquello que amenace su reinado. También sabemos que Jesús dijo “mi reino no es de este mundo” pero Herodes no lo sabe, Herodes solo es capaz de conocer un reino, el suyo.  
Por ello, en las vías iniciáticas todo trabajo con la mente estuvo y está destinado a evitar que interfiera en el proceso de crecimiento espiritual, para ello la mejor estrategia es que la mente permanezca en el trabajo cotidiano del mundo procurando las necesidades de lo orgánico y facilitando los escenarios de confort y bienestar suficientes.
Por el mismo motivo una Vía espiritual verdadera no es una vía de aprendizaje, es una Vía de crecimiento lo cual es diferente. Primero se crece y luego viene el conocimiento que es, principalmente, infuso ya que emana del “recuerdo”. Esto no significa que no haya aprendizaje, pero hay aprendizaje porque se crece, y el incremento del aprendizaje está vinculado a la medida del crecimiento.

 

Tagged under: Luciana Rago

COLABORADORES Revista Verdemente

Acceso o Registro

Acceso a Verdemente

¿Recordar contraseña? / ¿Recordar usuario?