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El Yoga de la Devocion

En el presente artículo vamos a hablar del yoga de la devoción (bhakti yoga). Este es uno de los caminos que se presenta en la Bhagavad Gita, uno de los libros más importantes de la tradición hindú, donde la divinidad Krishna instruye a Arjuna acerca del Ser, acerca de la acción desprendida, acerca de cómo alcanzarle a él (Krishna), que se presenta en este texto como símbolo de la divinidad suprema, de la conciencia absoluta (purusha), del Todo, de aquello que no puede ser nombrado y que la tradición menciona como Brahman.
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La devoción consigue despertar en las personas una emoción de dicha y amor intensos. Esa exaltación genera unos sentimientos que pueden extenderse más o menos en el tiempo. Las figuras, los iconos, los símbolos nos sirven para concentrar nuestra mente y fomentar una conciencia de lo divino. Poco a poco los sentimientos de compasión, amor, generosidad, agradecimiento, etc. del devoto se prolongan  en el tiempo y el espacio hasta que llega a ver a su amado en todo lo que le rodea, entonces la devoción se convierte en una puerta a la liberación del sufrimiento.
La devoción queda pobre si el canto y el festejo se limita a un icono. El verdadero festejo se celebra en el corazón y en nuestra vida cotidiana, permitiéndonos “vivir una vida ordinaria de un modo extraordinario”. La devoción profunda lleva consigo la comprensión vivencial de que la esencia de aquello que adoramos está presente en todo el universo y que todo el universo no es más que una miríada de manifestaciones suyas. En el canto épico de la Bhagavadgita, Krishna le dice a Arjuna que aquel que verdaderamente le conoce  le adora en todos los seres.
Y también le revela el secreto de la devoción como concentración de la mente en Él (lo divino y supremo):

“Aquellos que meditan en mí penetrando con su mente en mí, con constante concentración y poseyendo una gran fe, son considerados por mí los más perfectos yoguis.”  (Bh. G., XII. 2)
“ (..) para aquellos, que tienen la mente absorta en mí, me convierto, sin demora, en el liberador del océano del mundo (samsara) que está sometido a la muerte.” (Bh G., XII, 7)

Krishna no le pide a Arjuna rituales ni canciones, sino que le explica que para algunas personas es más fácil dirigirse a lo divino poniéndole un nombre y una forma, ya que resulta complicado concentrarse en lo desconocido, en lo que no tiene manifestación alguna. El yoga de la devoción es una herramienta para concentrar la mente  y poder descubrir que el Ser divino que es amado y alabado en una figura habita en realidad en todo:
“O Gudakesha (Arjuna), yo (Krishna) soy la Esencia que reside en los corazones de todos los seres y estoy al comienzo, durante la vida y en el fin de todos los seres.” (Bh. G., X, 20)
El camino de la devoción implica el conocimiento de que “Eso” (lo divino) reside en todos los seres. No se puede separar el amor del conocimiento, porque el Amor Incondicional es saberse completamente libre y ese saberse, ese conocimiento, no es informativo sino una vivencia integral, una certeza sentida y vivida. Sólo desde esa libertad puede uno entregarse plenamente.
El yoga de la devoción, el yoga del conocimiento y el yoga de la acción están muy vinculados entre ellos. Hemos visto que la devoción es acción de entrega a lo divino gracias al conocimiento que se tiene de que lo divino reside en todo y en último término de que todo es “lo divino”. Igualmente, el conocimiento equivale en este contexto a vivirse uno mismo como ese todo. El sabio ama espontáneamente, pero no ama para gustar a los demás, para que le reconozcan, para que los demás también le amen, sino que ama porque sí, incondicionalmente. En este caso el amor es amor de uno mismo. Como se dice en uno de los textos  de la tradición védica: “no es por amor al hombre que el hombre es querido, sino que es por amor a Sí Mismo que el hombre es querido(...)” Por supuesto, el que se conoce a Sí Mismo realiza las acciones con desapego ya que sabe que nada le pertenece y que todo es ese Sí Mismo. Finalmente, el yoga de la acción puede convertirse en mera represión o en un imposible si uno no comprende que la persona que ofrece una acción, así como la acción misma, los resultados y  aquel al que se dedica la acción son en esencia la misma realidad, la Vida misma. Y la ofrenda sólo puede realizarse des del Amor, desde la Entrega.
Puede que los tres tipos de yoga de los que hemos hablado conformen tres caminos distintos y que cada persona, según su personalidad se decante más por uno u otro. Pero los tres están hechos con la misma tierra, los tres caminos conducen a la liberación.
Tal vez te apetezca cultivar en ti la semilla de la devoción. Para ello te recomiendo que recurras a algún paseo por la naturaleza, alguna música , o si hay algún tipo de figura u objeto sagrado por el que sientas  inclinación y que les dediques un rato cada día, procurando compartir a tu alrededor esos los sentimientos de dicha que esto despierte en ti. Te dejo aquí el poema de un místico tamil, a la divinidad Shiva:
“Aquel que dice
que el Amor y Shiva son dos,
no sabe nada:
¿quién sabe qué es el Amor?
¿quién sabe qué es Shiva?
Sólo aquel que ha comprendido
que el amor es Shiva y Shiva es el Amor... alcanza el reposo
junto con Shiva que es el Amor."

 

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