RAMIRO CALLE

Ramiro Calle

YOGA Y ORIENTALISMO
Pionero en la enseñanza del yoga en España, disciplina que imparte desde hace más de 30 años en el centro de Yoga y Orientalismo “Shadak”. Fue el primero en promover investigaciones médicas sobre la terapia Yoga en España. Durante 40 años, ha explorado recuperado y aplicado, los métodos de sosiego y equilibrio, sintetizando los conocimientos de las psicologías de Oriente y Occidente.

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La Todopoderosa atención

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"El que está atento está vivo, pero el que no es como si ya estuviera muerto" (Dhammapada)

"Si la atención monta la guardia a las puertas de la mente, la lucidez se unirá a ella y una vez que llegue, nunca se irá" (Santideva)

"Atento entre los inatentos, plenamente despierto entre los dormidos, el sabio avanza como un corcel de carreras se adelanta sobre un jamelgo” (Dhammapada)

"Hay que estar atento para que la mente, que parece un elefante en celo, esté siempre sujeta al poste de la calma interior" (Santideva)

"La atención es todo poderosa en todo momento y circunstancia" (Buda)

La atención es el filtro, la guía y la luz de la mente. He dedicado más de medio siglo a su estudio e investigación y cada día compruebo más hasta qué punto es necesario servirnos de ella para observarnos, conocernos, regular nuestras conductas (mental, verbal y corporal) y transformarnos. Con razón los antiguos maestros de la India y otros países asiáticos han insistido en que la atención es poderosa en cualquier momento y circunstancia y nos permite ser más conscientes en el momento presente, y así proceder de manera más idónea y evitar dañarnos innecesariamente a nosotros mismos y a los demás.
La atención es como una flecha con dos puntas. Una se orienta hacia afuera y nos ayuda a percibir lo que sucede a nuestro alrededor; la otra hacia adentro, y nos permite captar nuestros estados de ánimo, procesos mentales y emocionales, reacciones y tendencias. Cuanto más se intensifica la atención, más plena es la captación y por ello el color se torna más color, el sonido más sonido, la caricia más caricia y el aroma más aroma. Todo gana en vitalidad, peso específico, brillantez e inspiración. La atención nos permite conectar con lo que es, más allá de interferencias mentales, centrándonos en el aquí y ahora, en la gloria del momento, en la fuente reveladora del instante. Pero nuestra atención es muy débil e intermitente hasta que comenzamos a entrenarla y desarrollarla. Para ello nos servimos de la meditación sentada, por un lado, y de tratar de permanecer más atentos en las actividades de la vida diaria por otro. Pero para poder estar más alerta en la vida diaria, se requiere insoslayablemente el entrenamiento meditativo, que se sirve de milenarios ejercicios para unificar la mente y alertar la atención.
La atención es la hermana gemela de la consciencia. Uno de los propósitos más importantes de la vida es "hacerse consciente", puesto que en principio tenemos una consciencia embotada y crepuscular. Pero la consciencia puede hacerse mucho más viva e intensa, y así se perfeccionan la cognición y la percepción y se obtiene una más equilibrada manera de ser. Se aprende a estar consciente, estando consciente. No es fácil, puesto que vivimos en una especie de trance colectivo, una hipnosis que nos adormece y nos hace mecánicos. Pero mediante el cultivo de la atención y el desarrollo de la consciencia iremos emergiendo de nuestro yo-robótico y ascendiendo a más elevados y reveladores planos de la consciencia. Al evolucionar conscientemente, vamos evolucionando y embelleciendo nuestra mente, liberándola de la ofuscación, la avaricia y el odio.
Como reza el Dhammapada, "los que están atentos están vivos, y los que no, es como si estuvieran muertos". El cultivo de la atención nos conducirá a la comprensión clara o lucidez. La lucidez nos hará entender que lo más esencial es la compasión. Así, de la atención nace la lucidez, de la lucidez la Sabiduría, y la Sabiduría es mente clara y corazón benevolente.
La meditación sentada nos ayuda a entrenar metódica y armónicamente la atención, pero debe ser complementada con la atención en la vida diaria, apoyada por otros factores de autodesarrollo como el esfuerzo consciente, la ecuanimidad, el sosiego y la visión clara y libre de juicios y prejuicios. La atención, asociada a la clara comprensión, nos ayudará enormemente a superar el lado neurótico de la mente con sus tendencias insanas y desplegar el lado más sano, cooperante y constructivo.
Los ejercicios de atención a la respiración son de enorme eficacia para cultivar esta función de la mente. Los denomino a ese tipo de ejercicios "la meditación universal", puesto que pueden ser realizados tanto por personas creyentes como agnósticas, deistas o ateas, de una u otra edad o condición. Entre estos ejercicios cabe destacar tres:
• Tomar consciencia de cuanto el aire está dentro y cuando está fuera.
• Contemplar el curso de la inhalación y de la exhalación.
• Concentrarse en la sensación táctil que el aire provoca en las aletas de la nariz o parte alta del labio superior.
En cualquier caso, no se piensa, no se analiza, no se reflexiona, no se divaga. Se trabaja con la atención mental pura en el momento presente. Se respira con naturalidad. A través de la meditación brota la Sabiduría.

Por el cuerpo hacia el dominio de la mente

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 Yoga es un término que puede traducirse por "unión", "enlace" o "yugo". Representa la unión o armonización del cuerpo y de la mente, puesto que, indiscutiblemente, el yoga fue el precursor de la ciencia psicosomática y ya los primeros yoguis, basándose en su experiencia personal, se percataron de que todo aquello que le sucede al cuerpo repercute en la mente y viceversa. Somos así una unidad u organización psicosomática y contamos con unos instrumentos vitales (que nos acompañarán desde el nacimiento a la muerte) que podemos utilizar para el trabajo interior y el autodesarrollo.

 

Al trabajar conscientemente sobre el cuerpo, también lo hacemos sobre la mente, del mismo modo que al trabajar sobre la mente también lo hacemos sobre el cuerpo. Cuerpo y mente están estrechamente interrelacionados y por esta razón con la práctica del genuino hatha-yoga o yoga psicofisiológico, estamos favoreciendo el cuerpo y también la mente. Del mismo modo que la práctica de la meditación no solo tiene óptimos resultados sobre la mente sino, asimismo, sobre el cuerpo. Lo ideal por ello es la aplicación de ambas modalidades de yoga, complementadas con una actitud de atención, ecuanimidad, lucidez y compasión para la vida diaria.
El yoga revalorizó enormemente la corporeidad, al servirse de ella como eficiente herramienta para la autorrealización. Pero, además, las técnicas del hatha-yoga, cuando se realizan con la suficiente atención mental y una adecuada actitud de interiorización, se están convirtiendo también técnicas no solo fisiológicas o corporales, sino de gran alcance energético y mental. Todas las técnicas del hatha-yoga son "herramientas de contramecanicidad", que tratan de que seamos más conscientes y menos mecánicos, pudiendo así ir cambiando modelos mentales y ensanchando la consciencia. Para lograr esa "contramecanicidad", los movimientos son lentos y conscientes, la postura se inmoviliza, la respiración se pausa y la mente se concentra y se libera de automatismos. El adiestramiento sobre el cuerpo se convierte en una beneficiosa acción sobre la mente.
Por su parte en la meditación, no solo hay un control sobre la mente, sino también sobre el cuerpo, que debe estar en una posición definida e inmovilizarse. El apaciguamiento mental y emocional, favorece todas las funciones del cuerpo. Tampoco pasemos por alto que el yoga ha sido la primera psicología del mundo y como incluso reconocen muchos psicólogos occidentales y sin prejuicios, la psicología occidental está en mantillas con respecto a la oriental, que tiene miles de años de antigüedad. El yoga es, pues, tanto una técnica espiritual para liberar la mente de corrupciones, como una ciencia integral de la salud. En mi obra Principios de Yogoterapia un gran número de médicos de distintas especialidades apuntalan lo beneficioso en todos los sentidos de la práctica del yoga.
En su afán por la autorrealización o en el intento por aproximarse a ella, el yogui se sirve de sus instrumentos vitales (cuerpo, mente, energía) y los pone al servicio de ese propósito. El cuerpo-mente es el vehículo del Ser. El hatha-yoga auténtico y el radja-yoga (yoga de la mente) son laderas complementarias para llegar a la cima. Para aquellos que dispongan de tiempo y la motivación suficiente, será de gran provecho practicar en casa unos minutos de hatha-yoga (asanas, pranayama y relajación) y unos minutos de meditación, atendiendo así los dos lados de esa unidad psicosomática que nos ha sido dada, y que podemos reorientar hacia la Armonía.
El verdadero hatha-yoga, tan diferente a los "yogas" deportivos, es un medio para interiorizar la mente y desarrollar un tipo especial de percepción (la percepción yóguica), que permite conectar con lo más íntimo de uno mismo más allá del pensamiento ordinario o conceptual. Además de los asana, el pranayama y la relajación, el hatha-yoga se sirve de técnicas de control psicosomático y energético muy elaboradas y precisas, denominadas mudras y bandhas, así como de métodos de higiene física muy solventes, llamados shatkamas. Por su parte el radja-yoga o yoga psicomental, se sirve de técnicas de concentración, meditación, introspección y visualización.
Cuerpo y mente son ese laboratorio viviente en el que el yogui trata de experimentar su propia organización psicosomática y utilizarla como lanzadera hacia otros planos de consciencia, donde prevalecen la intuición , la lucidez y la compasión.

 

 

Karma-Yoga

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Karma es un término que significa acción y el Karma-yoga es, por tanto, el yoga de la acción o la modalidad yóguica que se sirve de la acción como medio para la autorrealización y la evolución consciente.
Ninguna persona puede dejar de actuar, pero hay muchos modos de hacerlo y la actitud tiene una importancia enorme. Puede ser un acción egocéntrica y egoísta, o una acción más desinteresada y que no retroalimente el ego; puede ser una acción que aliena a la persona y estreche su consciencia, o una acción que bien canalizada ensanche su consciencia. Voy a sintetizar algunos principios básicos de esta modalidad de yoga que aunque poco apreciada en Occidente es muy importante y sobre todo para las personas que llevan una vida común, con su trabajo, su familia y actividades cotidianas. Tales principios son:
• Hacer lo mejor que se pueda en todo momento y circunstancia.
• No encadenarse a los resultados, que si tienen que venir vendrán por añadidura, pero hay variables que no dependen de uno y nadie puede empujar el río. Si uno se obsesiona por los resultados se pierde una preciosa energía que bien puede utilizarse en otras actividades. Obra, pues, por amor a la obra y no solo sus frutos.
• Actuar conscientemente, sin dejarse atrapar tanto por la acción que pierda uno su propia identidad, se descentre y aliene. Saber hacer y dejar de hacer.
• Dentro de lo posible estar lúcido, ecuánime y sosegado en la acción, y como diría Vivekananda: "Actúa, actúa, actúa, pero que ni una onda de inquietud alcance tu cerebro".
• Si se fracasa, aprender del fracaso, sin desesperarse, tomándolo incluso como una oportunidad para corregir, sentirse humilde, y mejorar.
• No dejarse afectar ni por elogios ni por insultos.
• Desarrollar el discernimiento para saber cuándo es mejor optar y cuándo es mejor no hacerlo.
• Conciliar los intereses propios con los de los demás.
• Conectar con el aquí y ahora, comprendiendo que cada momento y proceso cuenta, y no solo llegar a la meta.
• Saber aprender y desaprender para volver a aprender, estando así en continuado aprendizaje.
• Seguir los propios dictados internos y no solo los de los demás, evitando ser un simple imitador y confiando en los propios recursos internos.
• Cualquier trabajo o actividad que no implique violencia o daño a los demás, es igualmente valiosa y debe ser respetada, sobre todo si es ejercida con recta intención.
El verdadero karma-yogui es un regalo para esta sociedad egoísta y convulsa. Es muy difícil serlo. Hermosas palabras las de Vivekananda en este sentido: "Trabajad por amor al trabajo. Hay en cada país unos pocos seres humanos que son, realmente, la sal de la tierra y trabajan por amor al trabajo, sin preocuparse del renombre ni de la fama, ni siquiera de ir al cielo. Trabajan simplemente porque de ello resulta un bien".

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