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RAMIRO CALLE

Ramiro Calle

YOGA Y ORIENTALISMO
Pionero en la enseñanza del yoga en España, disciplina que imparte desde hace más de 30 años en el centro de Yoga y Orientalismo “Shadak”. Fue el primero en promover investigaciones médicas sobre la terapia Yoga en España. Durante 40 años, ha explorado recuperado y aplicado, los métodos de sosiego y equilibrio, sintetizando los conocimientos de las psicologías de Oriente y Occidente.

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La esencia nutritiva

243 RAMIROUna vez más hay que decirlo: el yoga no es gimnasia, ni deporte, ni calistenia, ni pilates, ni aerobic, ni contorsionismo, ni estiramientos, ni una actividad, en suma, gimnástica o deportiva. ¡No lo es! Y no lo es por mucho que algunos se empeñen en llamar yoga a lo que no es yoga.

Por eso hay necesariamente que poner bajo estricta sospecha el "yoga" que se imparte en los macrogimnasios "yóguicos" y utilizar esa preciosa función que es el discernimiento para distinguir entre el verdadero yoga, y el mero yoguismo o interés obsesivo por los asanas más complicados y la llamativa flexibilidad.

El hatha-yogui valora mucho su esencia nutritiva pero no por apego al cuerpo ni por los "ganchos" que utilizaron los mentores al comercializar el yoga en Occidente y americanizarlo (como la consecución de la longevidad, la potencia de un joven, la resistencia a toda enfermedad y otras memeces de ese tipo). En realidad, si el vehículo somático está más fuerte y la energía fluye mejor, también la mente estará en mejor disponibilidad de meditar y hacer el trabajo necesario de transformación y mutación de la consciencia. Se cuida esa esencia nutritiva y se trata de incrementar mediante la alimentación sana y equilibrada, la respiración correcta, el sueño profundo y reparador, el descanso oportuno, el ejercicio inteligente (que el mejor es el que procura el auténtico hatha-yoga), las impresiones mentales positivas, las emociones constructivas y el desarrollo de la consciencia. El trabajo sobre el aliento vital lo considera importantísimo el hatha-yogui, por lo que se hace difícil entender que en muchas escuelas de yoga (y no digamos en los gimnasios que se imparte esta disciplina) se prescinda de los ejercicios de pranayama, que entre otras muchas acciones tienen la de regular los cinco elementos corporales (tierra, agua, fuego, aire y éter) y que son una réplica de los del Universo.

En cuanto a las denominadas impresiones mentales positivas, ésas hay que atenderlas como si se tratara de un alimento mental y emocional, evitando aquellas que son tóxicas o insanas. El equilibro o cualidad sattvica se busca tanto para el cuerpo, como el cuerpo energético y el psicomental.
En la medida en que se controla el prana, se domina la mente y viceversa. El hatha-yogui también está en la búsqueda de una mente más armónica, estable y concentrada. La ejecución sistemática por parte del hatha-yogui del pranayama y los mudras y bandhas tiene por objeto activar y canalizar la esencia nutritiva y según algunos hatha-yoguis también la de estimular los puntos vitales o marmans. Una vez más, el fortalecimiento del cuerpo, e incluso las técnicas que se usan de detención del envejecimiento prematuro (kayakalpa) tienen por objeto estimular una especie superior de vitalidad creativa llamada Ojuh o energía espiritual, y evitar que el cuerpo se convierta en un obstáculo en la larga marcha de la autorrealización.

El yogui no regatea esfuerzos en cuanto a poder seguir avanzando en el viaje interior hacia su centro existencial. La esencia nutritiva se conoce con el término de rasa y no pocas prácticas yóguicas pretenden que permanezca en perfecto estado. No hay nada de crédulo o supersticioso en ello, pero de alguna manera hay que denominar y referirse al trabajo sobre la fuerza vital que asiste a la persona, en mayor o menor grado, a lo largo de la vida, y que no solo es, ni mucho menos, energía somática, sino muy especialmente mental y espiritual.

Ese poder interior que Babaji Sibananda me pedía que valorase y custodiase para poder tener la suficiente voluntad de perseguir mis ideales yóguicos y tratar de cumplirlos en lo posible, puesto que a la postre son el sentido de la vida. Hay, por ejemplo, prácticas de pranayama que inciden sobre los campos de energía más toscos y más sutiles, y como para el yoga la energía o sustancia también es el pensamiento y las emociones, se considera que poder alcanzar estados de máxima quietud y recogimiento, o sea de no pensamiento (unmani) es también un modo de revitalizarse. Pues ciertamente el pensamiento incontrolado, y no digamos las obsesiones, malgastan muchas energías. Así me gusta recordar en mis clases, que si bien dijo Descartes "pienso luego existo", de acuerdo al yoga "cuando no pienso existo mucho más".

Y al lograr cierta detención de los torbellinos mentales (que también a ello favorecen las técnicas del verdadero hatha-yoga), se consigue un estado mental de pureza (sattvico) en el que hay un importantísimo drenaje de los residuos o impregnaciones del subconsciente. Yo no menosprecio en absoluto la psicología occidental, sobre todo los movimientos humanistas, excepto aquellos no humanistas y sometidos a soporíferas estadísticas que quieren "leer" y etiquetar el alma; pero no podemos ignorar que la psicología del yoga cuenta con miles de años de antigüedad, lo que conduciría a la razonable conclusión de que la occidental estaría en pañales al lado de aquélla. Pero además no quiero que esto pueda pasarse por alto (toda vez que llevo haciendo hatha-yoga sesenta años y también un buen número de años me psicoanalicé con un soberbio psicoanalista, tanto como paciente como por entrenamiento personal),y debo decir que las prácticas hatha-yoguicas también ayudan, bien ejecutadas, a la reintegración de la psique. Y cuando uno es capaz de estimular y regular su vitalidad, incluso los diez órganos sensoriales (tanto los sentidos como los órganos motores) operan más armónicamente, y yo he tenido ocasiones sobradas para comprobarlo. Aun después de una gravísima enfermedad que me puso muchos días entre la vida y la muerte. Así que, en la medida de lo posible, lo idóneo es desplegar un triple control: sobre el cuerpo, las energías y la mente, favoreciendo así la organización psicosomática y pudiendo colaborar un poco con la misma, sin falsas expectativas, pues al final este cuerpo que nos da la vida es el que nos la quita.

Kali-Yuga o la era de la descomposición

242 RAMIROKali en cuanto al "Kali-yuga" no está relacionado con la diosa del mismo nombre, sino que quiere expresar lo peor en una circunstancia o situación. El Kali-yuga es la era de los conflictos y confrontaciones, de la oscuridad y lo putrescible.

Era ya de noche, hace muchos años, en Rishikesh, en un kutir (ermita) junto al Ganges. Me hice buen amigo del swami Adyatmananda y tuvimos ocasión de hablar mucho durante algunos días. Pero esa noche era especial. Me recibió en su kutir y comenzamos a saborear unas tazas de sabroso té.

La luna se reflejaba en el Ganges. y la temperatura era agradable. Le pregunté por el Kali-yuga y me dijo: "Hay en esta era llamada Kali-yuga, guerra, desempleo y la gente vive mal y con muchas frustraciones. Es una época muy difícil. Hay dificultades de todas clases. Sufrimiento. Pero hay también una especie de movimiento de recuperación ética que persigue una transformación de la vida y los puntos de vista de las personas tendrán que cambiar.

Nos encontramos en un nivel muy bajo, tanto mental como físicamente. Estamos realmente en crisis. Una crisis tanto individual como general. Se está sacrificando a niños y no mostramos ningún respeto por los ancianos, ni tampoco hacia las mujeres. .Maltratamos a los débiles y todos de vez en cuando nos sentimos poseídos por una especie de terror. Hay corrupción en todo el mundo. La corrupción se ha convertido en un modo de vida y prevalece en todos los estratos de la sociedad. Esta es una condición característica del Kali-yuga.

El mercado negro ha traspasado todos los límites y ni las escuelas ni los tribunales están libres de contaminación. Y en lo referente a las instituciones religiosas, esas son las peores y no gozan de ninguna reputación. Todo esto podría cambiarse si hubiera un cambio de actitud y de proceder, un cambio de mentalidad. Se requiere una revolución de la actitud ética, así como unos preceptos sociales correctos. Hay que motivar a la juventud y cuidar sus necesidades materiales, que son un derecho de todo ser humano. Y hacer mucho por la propagación del yoga, la sadhana (práctica) y facilitar que se practiquen. Hay que recuperar la pureza de pensamiento y acción. Necesitamos un ambiente pacífico de existencia basado en principios auténticos. Tal es lo esencial para esta época del Kali-yuga".

Una época en la que incluso las más puras corrientes espirituales (al margen del acartonado, hipócrita y dogmático aparataje eclesiástico, por fortuna) también son tergiversadas, adulteradas, mercantilizadas y prostituidas, como es el caso del yoga en muchos de sus ámbitos. Eso demuestra aquello que tantas veces repito en mis clases: nada cambia si no cambia la mente humana, y si en ésta sigue anidando la ofuscación, la avaricia y el odio, cada día será más oscura la época en la que vivimos. Seguiremos maltratando a seres humanos, a los animales y al planeta, sin tener el mínimo reparo en ello solo por alimentar ese dragón insaciable que es el de la codicia.

Pero de acuerdo al adagio indio, "hasta en la nube más oscura hay una hebra de luz". Y a esa hebra de luz tenemos que aplicarnos y con ella motivarnos para lograr que un día, por muy lejano que sea, pueda cambiar la mente humana y florecer en lugar de las raíces de los insano y perverso (ofuscación, avidez y odio), las de lo sano y constructivo: lucidez, generosidad y compasión. Para esta época de conflicto, confusión y corrupción, los sabios y maestros recomiendan la asidua práctica de la meditación, las técnicas de introspección, la utilización del discernimiento puro y el entendimiento correcto, la acción más diestra y generosa, y el cultivo y despliegue de buenos sentimientos. Si algo es urgente e imprescindible es un cambio de actitud e ir logrando que la simiente de sabiduría que reside en la mente vaya floreciendo y disipando la ignorancia básica de la misma. Cada uno tiene que hacer ese trabajo de transformación interna y en esta época babélica y conflictiva, nunca está de más inspirarse y confortarse en las palabras de Buda:

"Tú eres tu propio refugio. ¿Qué otro refugio puede haber?"

Yoga, un diamante con muchas caras

241 ILUS RAMIROwEstas consideraciones y reflexiones, inspiradas en el rigor y la ecuanimidad, son sobre el genuino yoga, por lo que no tendrán mucho eco en personas que lo practican como una gimnasia, una calistenia, un deporte o una especie de juego contorsionista. Aunque hay personas que comienzan con el yoguismo y, por fortuna, luego trascienden al verdadero yoga.

¿Qué es el yoga? Es bueno hacerse esta pregunta para poder esclarecer el tema. Y lo primero que se me ocurre responder es que es una disciplina psicosomática y psicomental, pero asimismo un método de desarrollo y evolución de la consciencia, y, desde luego, una técnica de introspección y cultivo de las facultades mentales y espirituales, a fin de desenvolverlas en el mayor grado posible. Y no pocas personas, perplejas, quizá preguntarían: "¿Pero todo eso es yoga?". Pues pudiera parecer que con eso está todo dicho, pero no es cierto, porque el yoga es tan polivalente y de tanto alcance, que su ámbito llega a resultar casi inabordable y difícilmente explorable. Y lo digo, queridos amigos, después de estar en su cauce sesenta años. Así que nos os extrañareis cuando declaro, como el protagonista de mi relato iniciático El Faquir, que soy un aprendiz y el deber de todo aprendiz es seguir aprendiendo.

El yoga es como un diamante de muchas caras y, por supuesto, una técnica de vida o un arte de vivir. Es, por supuesto, un modo de enfocar la vida, con una especial y cimentada actitud basada en el esfuerzo correcto, la atención, el sosiego, la ecuanimidad, la lucidez y la compasión. Es como un inmenso río que ha ido desde hace milenios recogiendo toda suerte de enseñanzas (a menudo transmitidas de maestro a discípulo), métodos y técnicas. Quizá parte de sus enseñanzas y procedimientos hayan quedado sepultados con el paso del tiempo, pero aun así su legado es inmenso e impagable, y recoge las aportaciones de maestros, yoguis, iniciados y practicantes. Es experiencial y en sus técnicas nada se ha librado al azar.

El yoga como tal es un método liberatorio, independiente de cualquier culto, pero sus técnicas han demostrado ser tan valiosas que han sido tomadas por diversos sistemas filosófico-religiosos, por lo que ha sido utilizado por el hinduismo, el vedanta, el budismo theravada, el budismo tibetano y otros sistemas soteriológicos. En el yoga ya se encuentran vestigios del dravidismo y otras corrientes espirituales. En la antigüedad las técnicas yóguicas se utilizaron asimismo por ascetas, chamanes, magos, místicos y personas de muy variadas tendencias espirituales. Los primeros yoguis ya se dieron cuenta de que había que tratar de trascender la condición humana y de ello hablaremos en un próximo trabajo. No se resignaban a las limitaciones de una mente ofuscada y, por tanto, avarienta y tendente al odio.

¿Cómo siendo el yoga un sistema tan venerable, solvente y eficiente fue reducido a un fragmento por muchos mentores hindúes que lo llevaron a USA? Más aún: ¿cómo pudieron aquellos mentores o gurúes traicionar la esencia de un sistema tan precioso para la evolución del ser humano, y mostrarlo como una gimnasia exótica? Simplemente, y ya lo supieron ver no pocas personas que se tomaban la enseñanza en serio, porque lo simplificaron hasta lo absurdo y casi esperpéntico y porque lo falsearon para rentabilizarlo, ofreciéndolo como una disciplina para rejuvenecer, adquirir longevidad, superar toda suerte de enfermedades y casi obtener la inmortalidad. Apego sobre apego, cuando el yoga es desapego, ecuanimidad y una técnica fundamentalmente psicoespiritual y de enorme efectividad para alcanzar la paz interior si se orienta como debe hacerse.  

Jung, hace décadas, ya presintió lo que iba a suceder. Declaró: "El yoga en la India es un negocio. ¡Ay lo que nos espera cuando llegue a Europa!". Peor al llegar a Estados Unidos de la mano de mentores hindúes que en su afán por mercantilizar el yoga, lo convirtieron en una gimnasia exótica, una simple calistenia, una disciplina de contorsionismo sin el menor alcance psíquico, mental o espiritual. Asimismo Sonu Sambadashani aseveró:

"La proliferación de clases de yoga junto a cursos de aerobic, entrenamiento para perder peso, masajes y otras sectas del contemporáneo culto al cuerpo en los gimnasios y centros deportivos nos puede hacer olvidar fácilmente que el yoga es una antigua disciplina espiritual".

El yoga no es una cultura física y los asanas aislados y como una simple técnica de flexibilidad pierden mucho de su sentido y pueden convertirse en herramientas tan solo de culto al cuerpo, el envanecimiento y la afirmación del narcisismo, creando apego en lugar de desapego, y orgullo en lugar de humildad. Aparte de que al llegar a cierta edad esos "yogas" gimnásticos y obsesionados por el cuerpo ya no tienen la menor aplicación. Pero un diamante, por mucho que se quiera empolvar, siempre reluce, y en cualquier caso al diamante no le importa que los bisuteros no lo valoren.

COLABORADORES Revista Verdemente