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El embarazo, la alimentación y sus facetas

182 BRADFORD

El embarazo no es una enfermedad, es importante que la nueva madre esté totalmente concienciada de ello. Es un proceso totalmente natural, por el cual millones de mujeres han pasado en este planeta Tierra durante miles de años.
Es un honor, poder ser el canal por el cual un ser humano viene a este mundo. Hay que disfrutar del embarazo. Es una oportunidad única, para poder aprender de nuestro cuerpo y escuchar sus mensajes.
Normalmente, en cualquier etapa de un ser humano, nuestra mente juega un papel fundamental. Muchas veces decidiendo y controlando a todas nuestras otras partes de nosotros: cuerpo físico y emocional. En la etapa del embarazo, el cuerpo físico juega el papel principal en esta obra llamada “dar vida”. Es nuestro cuerpo físico, el que nos dicta y de manera muy clara y precisa, lo que necesita a cada momento.
De ahí provienen estos denominados famosos “antojos”, que son simplemente, mensajes de nuestro cuerpo físico, diciéndonos sus necesidades energéticas del momento. Es una fascinante aventura, os la recomiendo!
Antes de empezar con las tres fases, también mencionar que depende de la condición de la madre, en el momento del embarazo, sus cambios serán diferentes.
Si la condición de la madre (como se encuentra en aquel momento) es más bien débil, con deficiencias, con falta de minerales, cansada, falta de peso y de apetito, hipersensible, todo le afecta: condición YIN. Puede que los cambios que note mas en los tres primeros meses, sean de origen físico: nauseas, mareos, falta de apetito, cansancio, ganas de dormir, etc…
Si la condición de la madre es más bien robusta, con excesos, activa, sin deficiencias, emociones fuertes, etc... condición YANG, los cambios que percibirá serán más de origen emocional.
Por supuesto los cambios hormonales se efectuaran en las dos condiciones, pero estos pequeños desequilibrios físicos que muchas embarazadas sufren los tres primeros meses, no tienen porque ocurrir si estamos en armonía y ya hemos optado por una alimentación natural desde hace tiempo.
A nivel general, el embarazo es un proceso Yang para cualquier mujer, de concentración, de cerrar “el nido”, de acaparar nutrientes para el bebe. A nivel general, la mujer se suele sentir más asentada y consolidada a nivel físico, los cimientos de la casa son más sólidos, se siente más enraizada a la Tierra, con más control de su vida. Mujeres de condición Yin, poco a poco se encontrarán mejor, muchas de ellas comentaran que fue la mejor etapa de su vida.
Mujeres con condiciones Yang, si siguen alimentándose con excesos de alimentos con efectos extremos Yang (grasas saturadas) durante todo el embarazo, podrían encontrarse pesadas y no disfrutar tanto de estos meses únicos.
Lo importante es también, no hacer cambios drásticos, al primer momento en que sabemos que estamos embarazadas. Si la mujer, estaba habituada a comer grasas saturadas, comida preparada, hamburguesas y alimentos procesados, el cambiar de la noche a la mañana a una alimentación totalmente natural y pura, podría causar una depuración y descarga, afectando al feto.
Por descontado, podemos recortar y cambiar hábitos perjudiciales, optar por alimentos más naturales e integrales, más verduras, proteínas vegetales, etc... pero sin ser estrictos ni fanáticos. El fanatismo alimenticio no conduce a nada, es otra forma de auto-dictadura que nos lleva directo al desequilibrio a todos los niveles de nuestro ser.
En el embarazo, es importante estar activa, hacer una vida normal, sana, con paseos, ejercicios ligeros y disfrutar de estos meses de cambio únicos. Una vida con armonía, comunicándonos a diario con nuestro bebe, ofreciéndole tranquilidad, seguridad, vibraciones de paz y amor. Esto, se podrá conseguir de forma más fácil, si evitamos todo sus opuestos (noticias en la televisión, películas violentas, periódicos con desastres, preocupaciones a nivel social, en los cuales, no necesitamos en aquel momento estar involucradas, músicas estridentes, etc...) Podríamos en estos 9 meses mágicos intentar de ver el lado positivo de la vida a todos los niveles, para que así nuestro hijo ya nazca con confianza hacia la vida.

Los Tres Primeros Meses
Es cuando las mujeres embarazadas pueden sentir muchos cambios tanto físicos, como emocionales y mentales.
A nivel alimenticio, puede que también los sientan:

  • No tengan apetito.
  • No les guste lo que hasta ahora habían comido con deleite.
  • Los alimentos naturales no les apetecen.
  • Incluso el olor de cocinar los cereales, las algas, etc… les repele.
  • Deseos por comida “antigua”, antes de adoptar una comida más natural.
  • Deseos de ciertos alimentos emocionales (lo que comíamos en nuestra infancia, o lo que nuestra madre nos cocinaba a menudo, o incluso lo que ella comió en nuestro embarazo).
  • Tendencia a desear más lácteos, o productos animales salados y secos (embutidos, quesos, carnes...).

Todo ello es totalmente normal. Muchas embarazadas vienen preocupadas a mi consulta, sintiéndose culpables por lo que desean. El cuerpo físico está comunicando sus necesidades energéticas de la única manera que conoce.
Los tres primeros meses de embarazo, es cuando el sistema nervioso y el esqueleto del niño se forman, por ello la madre necesita un aporte mayor de minerales. El cuerpo pide más salado, consistencias secas, crujientes y saladas. Para que los minerales de la madre puedan pasar a formar estos sistemas del niño, se necesita el sabor ácido. Por ello la madre, sin darse cuenta desea más este sabor, incluso cuando anteriormente nunca le había gustado.
Podemos usar el sabor ácido, pero de buena calidad. No queremos desmineralizarnos, ya que la falta de hierro, por ejemplo, es un factor importantísimo a considerar durante todo el periodo del embarazo. El típico dicho de que con “cada embarazo cueste un diente” no tiene porque ocurrir, si tomamos un aporte diario de verduras del mar (algas).
Recomiendo el ácido del: vinagre de umeboshi, la pasta de umeboshi, los fermentados caseros o pickles (hechos con agua y sal), incluir unas gotas de cítricos en los aliños o sus ralladuras.
El tomar vinagres (tanto sea de vino, manzana, balsámico, de arroz), nos va a desmineralizar y a debilitar.
En los tres primeros meses, es importante que la mujer embarazada no se debilite. Deseamos generar energía con efectos de cerrar, reforzar, remineralizar (libro Alquiimia, capítulos de “Remineralizar y Nutrir”), así pues alimentos con efectos contrarios de abrir, dispersar, distender y con vibración muy rápida tendrían que ser reducidos y eliminados, especialmente por mujeres, ya con esta condición débil Yin.

Reducir/ Evitar
Alimentos de efectos extremos Yin como: Los vinagres (anteriormente descritos), el alcohol, los estimulantes (cafés, tés, bebidas azucaradas gaseosas, azucares rápidos, bebidas y comida fría, excesos de especies, leche de soja, solanáceas (pimientos, berenjenas, patatas, tomates), espinacas y acelgas (por su contenido en ácido oxálico), verduras depurativas (champiñones y setas, exceso de verduras crudas, frutas tropicales, higos y ciruelas, comidas con aditivos y preservantes artificiales... (efectos extremos expansivos y de apertura).
También tenemos que entender que cualquier acción generara una reacción opuesta, si tomamos exceso de alimentos con efectos extremos Yang (huevos, carnes rojas, embutidos, quesos salados y curados, etc…) nuestro cuerpo deseara exceso de alimentos con efectos extremos Yin.
Tomar una alimentación basada principalmente en gran variedad de: cereales, pasta y pan integral, pescado, leguminosas, proteínas vegetales, verduras biológicas y locales, frutas de la estación, semillas, frutos/frutas secos, verduras del mar (algas), aceites prensados en frío, endulzantes naturales, leches de cereales o de frutos secos (almendras, avellana), infusiones y tés sin estimulantes, cafés de cereales, y condimentos salados de buena calidad en la cocina (miso, tamari o salsa de soja, umeboshi, sal marina), encurtidos caseros y naturales y germinados.
Estos alimentos se cocinaran de acuerdo a la estación en que se encuentre. Normalmente la mujer deseara en estos primeros meses consistencias secas, crujientes y saladas (efecto Yang), especialmente por las mañanas. No hay problema alguno en tomar tostadas con patees salados de olivas, anchoas, sardinas, miso, con pescado ahumado, o tomar alguna sopa de miso bien condimentada, etc…  
Es importante que la mujer se deje llevar por su intuición e instinto. No hay errores, es el momento de aprender la aventura apasionante de los efectos de los alimentos. Si al momento, en que la imagen de un cierto alimento acude a nuestra mente se toma una pequeña cantidad, no puede dañarnos en absoluto. Si esperamos, nos controlamos y reprimimos, al cabo de varios días esta “pequeña cantidad”, se habrá incrementado con desmesura, y es el momento en que ciegamente al tomarla de forma descontrolada y en grandes cantidades, nos podrían afectar sus efectos energéticos extremos.

De los 3 a los 6 Meses
Es un periodo mas o menos estable, en que normalmente la mujer con nauseas, mareos o falta de apetito, empieza de nuevo a recobrar su forma habitual de comportamiento. Ya podemos de nuevo comer lo que antes nos apetecía, ya no existen estos deseos tan dramáticos y aparentemente inexplicables hacia ciertos alimentos.
Comeremos con variedad y asiduidad tres veces al día, haciendo énfasis en un aporte extra en: hierro, calcio y proteína. Aunque para generar un buen nivel de hierro y calcio, lo más importante, no es solo en que alimentos se encuentra, pero observando, de que forma lo perdemos. (ver más adelante Desequilibrios en el embarazo)

De los 6 a los 9 Meses
Todavía la embarazada necesita reforzar y mineralizarse, pero de una forma más relajante. No podemos seguir tomando la cantidad de sal y condimentos salados, que nuestro cuerpo podía asimilar naturalmente durante los tres primeros meses. Tenemos que generar una energía ligera con tendencia a la relajación y a la apertura (hacia el final del embarazo). Para que la madre se encuentre relajada, sin miedos, ni tensiones, y abierta al milagro del nacimiento.
Todavía tomaremos una alimentación basada en: cereales, pasta y pan integral, pescado, leguminosas, proteínas vegetales, verduras biológicas y locales, frutas de la estación, semillas, frutos secos, verduras del mar (algas), aceites prensados en frío, endulzantes naturales, leches de cereales o de frutos secos (almendras, avellana), infusiones y tés sin estimulantes, cafés de cereales, y condimentos salados de buena calidad en la cocina (miso, tamari o salsa de soja, umeboshi, sal marina), pero con reduciendo ligeramente los condimentos salados e incrementando fruta estacional ligeramente cocida y postres de buena calidad.

En resumen:

  • Intentar de establecer un buen horario de comidas, desayuno, comida y cena. Y si se necesita algún pequeño snack entre horas.182 BRADFORD2
  • Hacia la mitad del embarazo, puede que se tengan que hacer comidas mas frecuentes, pero con cantidades más pequeñas.
  • Es importante que no se permanezca muchas horas sin comer. Hay que mantener la glucosa a un nivel estable, sin alti-bajos extremos.
  • Tomar un tiempo adecuado para las comidas.
  • Hay que masticar lo mejor posible.
  • Es importante que no se olvide el desayuno, ya que sino nos sentiremos cansadas y sin energía durante el día. Además de estar picando snacks de mala calidad.
  • Hay que cenar lo más temprano posible.
  • Reducir y evitar los alimentos con efectos extremos antes mencionados.
  • Reducir y evitar excesos de estilos de cocción pesados y con excesos de aceites y fritos.
  • Basar la alimentación en los alimentos recomendados y de buena calidad. Alimentos que se necesitan, pero cocinados en forma que se desean, sensorial y emocional.
  • Cocina casera diaria, con simplicidad y variedad.
  • Intentar generar un ambiente de Paz y Tranquilidad, tanto en casa como en nuestro interior.
  • Observar los cambios y los mensajes del cuerpo físico. Satisfacer sus susurros, no esperar a sus aullidos!
  • Descansar todo lo que se necesite. Aunque en primerizas es difícil que se “rindan” a ello. Lucharan por imponer al cuerpo físico un ritmo que no necesita de momento.
  • Estar activa.
  • Hacer paseos y ejercicios ligeros.
  • Aprender de otras madres con experiencia. La maternidad es un arte, que no se estudia en la escuela.

Requerimientos Nutricionales. Donde podemos encontrar:

Hierro

  • En las verduras del Mar (algas), consultar mi libro con este mismo nombre.
    • Utilizar variedad a diario y en cada comida. El alga denominada dulce, contiene gran cantidad de hierro, pero seguidas muy de cerca por el resto de ellas.
    • Excluir el alga agar agar y microalgas de lago: espirulina, Klamath y Clorella, para el periodo del embarazo. Sus efectos son de depuración, expansión, apertura, enfriamiento, suprimen el apetito.
  • En las verduras verdes y con hoja frondosa: brócoli, berros, coles verdes, puerros, borrajas, escarola…
  • En las leguminosas, especialmente lentejas.
  • En las semillas, especialmente las de calabaza.
  • En el pescado fresco, especialmente el azul y el rojo.

Calcio

  • En las verduras del Mar (algas).
  • En las verduras verdes y con hoja frondosa, cocidas poco tiempo.
  • En las semillas de sésamo, mantequilla de sésamo (tahini) y girasol.
  • En los frutos secos, especialmente almendras y nueces.
  • Toda clase de leguminosas, especialmente garbanzos.
  • Pescado.

Proteínas
Son esenciales para el desarrollo del bebe. Durante todo el embarazo necesitamos nutrir a la mujer. (ver mis capítulos de “Nutrir y de Dulzor”, en mi libro Alquimia En La Cocina), hacer una cocina sabrosa, rica, con incremento de aceite, proteínas (leguminosas, pescado, tofu, tempeh, seitan, semillas y frutos secos).
Si seguimos una alimentación natural, sin exceso o carencia de alimentos con grasas saturadas (huevos, quesos, embutidos, carnes rojas, aves…) no habrá el peligro de un aumento excesivo de peso. El peso se origina al tomar estas grasas saturadas (de vibración lenta, de efectos de estancamiento, densos y pesados).

Acido Fólico
El ácido fólico es una vitamina agua soluble, que ayuda a construir células, esenciales para el crecimiento y formación de la sangre. Durante el embarazo, ayuda a prevenir defectos. Se puede encontrar en:

  • Todas las verduras en general.
  • Especialmente las de hoja verde y en las coles de bruselas.
  • Nueces y frutos secos.
  • Cereales integrales.

Y lo más importante, es no cocinar las verduras durante horas, destruyendo todas sus vitaminas.

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