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El poder transformativo de la atención plena

182 RAMIRO

La atención mental pura es como una lámpara capaz de iluminar los oscuros y sinuosos terrenos de la mente. Es denominada pura porque no juzga ni prejuzga, sino que se limita a captar lo que es. Nos ayuda a conocer la mente, a adentrarnos en ella y descubrir su entramado de autoengaños, reacciones neuróticas, subterfugios y frustraciones. Mediante el poder de la atención podemos empezar a poner orden en ese trastero de desordenados cachivaches que hay en el trasfondo de la mente. Podemos empezar a mirar lo que no éramos capaces de ver o no queríamos ver debido a resistencias psicológicas de todo tipo. La atención nos ayuda a conocer, regular, sanear y transformar la mente. También nos es de gran ayuda para cuidarla, examinarla ordenarla y dirigirla. La atención pura y consciente juega un papel de primera importancia en el autoconocimiento, el desarrollo interior y la conquista de la visión clara y la lucidez. Mediante la misma descubrimos las contradicciones internas, los oprimentes hábitos psíquicos, los pretextos falaces y las tendencias subyacentes nocivas. Así uno sabe qué hay que cambiar y qué hay que desechar o afirmar. La atención se convierte en una luz para ir desvaneciendo las sombras dela mente e incluso iluminar y conocer el material sumergido en la trastienda de la mente. Cuanto más intensificada esté la atención mental, tanto mejor para llevar a cabo con éxito esta ardua pero importantísima tarea. La observación y el examen de la mente puede llevarse a cabo durante la práctica de la meditación, pero también en la vida cotidiana. Mediante la observación de la mente vamos consiguiendo conocer a esa que era una gran desconocida y saber de sus mecanismos más íntimos para poder convertirla de enemiga en alidada. También la observación inafectada y lúcida de los procesos mentales nos ayudará a limpiar el fango del subconsciente y agotar el impulso de muchas propensiones perniciosas y que nos mantienen condicionados y cautivos.

La atención nos permite vigilar y vigilarnos, estar alertas a lo que sucede fuera de nosotros y a lo que discurre en nuestro interior. Así somos más conscientes de las influencias e impactos que vienen de afuera y de cómo reaccionamos a ellos. Mediante la atención vemos nuestras reacciones emocionales y evitamos que se desorbiten. Buda declaraba: "Si te estimas en mucho, vigílate bien". También decía: "La atención es todopoderosa en cualquier momento y circunstancia" y en el Dhammapada podemos leer algo muy relevante: "El que está atento está vivo; el que no es como si ya hubiera muerto". Lo que nos permite conectar con lo que deviene a cada momento es la atención y una atención pura, plena y consciente nos ayuda también a ver y desarticular muchas de nuestras reacciones egocéntricas, pudiendo evitar dejarnos embaucar una y otra vez por este gran embaucador. También a través de la observación inafectada que se logra mediante el cultivo de la atención somos capaces deconsciencias y examinar los fluctuantes estados de la mente, aprendiendo a no dejarnos atrapar por los pensamientos o automatismos mentales. La atención así es como un "lugar" sereno desde el que observar sin dejarse implicar inútil y atolondradamente en lo observado.

La atención nos protege, vela por nosotros, nos ayuda a debilitar las raíces insanas de la mente (ofuscación, avidez y odio). Mediante ella se van desvaneciendo los velos de la mente (el reactivo, el interpretativo, el imaginativo, el egocéntrico y otros) y comienza a surgir la lucidez o comprensión clara. La combinación de la atención pura y la comprensión clara son idóneas para la vida cotidiana y no solo para el viaje interior. Vamos aprendiendo a estar más atentos y lúcidos al pensar, al hablar, al llevar a cabo cualquier actividad. Por un lado nos entrenamos mediante la práctica asidua de la meditación y por otro tratando se estar más atento e cualquier cosa que llevamos a cabo. Convertimos así la meditación en un verdadero arte de vivir y el cultivo y entrenamiento metódicos de la meditación en una inspiradora y transformativa técnica de vida. De dicho modo se puede vivir con mayor intensidad y plenitud pero sin tanto apego. El sabio budista Asvaghosa especificaba: "El que está situado en la atención como guardián de su mente no puede ser invadido por los apegos, igual que una ciudad bien guardad no puede ser conquistada por el enemigo”.

El entrenamiento y desarrollo de la atención le permite a la persona estar más presen a cada momento, sabiendo desvincularse del pasado y no obsesionarse con el futuro. Se aprende a conectar con lo que es. En uno de sus sermones Buda dijo: "Ven y mira". No dijo ven y recuerda, o ven e imagina, o ven e interpreta o ven y juzga o ven y supón. Simplemente: "Ven y mira". Mira lo que es aquí y ahora, libre de juicios y prejuicios, de viejos patrones o esquemas. Conectar y ver lo que es solo se hace posible mediante la atención presente y la clara comprensión. La clara comprensión o lucidez también ayuda a definir mejor el objetivo y los medios para ir hacia el mismo. Muy útil es también la clara comprensión de la idoneidad, que nos enseña cuando hay que intervenir o dejar de hacerlo, hablar o guarda el noble silencio, hacer o establecerse en el observador inafectado sin hacer.

Toda persona puede trabajar el desarrollo metódico y progresivo de la atención. Seguiremos refiriéndonos a ello en nuestro próximo trabajo. También hay que considerar que la atención debe estar asociada a una ética genuina y el desarrollo de la sabiduría. No basta con la sola atención, como nos indicado algunos libros actuales, para transformarse. Nadie está tan atento como un ladrón cuando roba o un verdugo cuando ejecuta. Es imprescindible observar la triple disciplina: la genuinamente ética, la de la concentración mental y la del florecimiento de la sabiduría que libera porque permite ver las cosas como son desde la pureza de la mente y es fuente de la profunda y reveladora compasión.

 

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