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Yog: En busca del verdadero Yoga

188 RAMIROA qué punto habrán llegado las cosas en el ámbito del yoga y hasta qué grado se dice que es yoga lo que no es yoga y ha sido desvirtuado, falseado y descontextualizado, sobre todo el hatha yoga, que en la misma India le dan el nombre de Yog al auténtico yoga y el de yogá al que se ha cubierto de gloria pasando por Estados Unidos (no hay que olvidar que parte de los mentores hindúes que fueron a América fueron los primeros triadores a la esnecia del yoga) y ha sido totalmente deformado.

El hatha-yoga revalorizó el cuerpo porque es el vehículo del Ser interno y de ahí que se le considera un templo divino. No se trata de fomentar el apego hacia el cuerpo sino de convertir éste en una valiosa herramienta para la purificación de todas las energías y el domino de la mente. Pero es necesario destacar hasta qué extremo es indecoroso e inexcusable que haya desaprensivos y aprovechados que roben al yoga sus técnicas milenarias y las presenten como si ellos las hubieran concebido o inventado (esto también está pasando con el denominado mindfulness). De este modo se roba impúdicamente la paternidad al yoga de sus métodos y se los expone inescrupulosamente como si determinada persona los hubiera ideado o investigado, e incluso embauca a los practicantes haciéndoles creer que no es yoga. O sea que a lo que no es yoga se le llama yoga y a lo que es yoga se o hace pasar por otra cosa, y e que como declara el editor y escritor Agustín Pániker en el ámbito espiritual, dadas las grandes sumas de dinero que se mueven, han surgido todo tipo de falsarios y caraduras.

Los asanas o esquemas corporales tienen por objeto hacerle asumir al cuerpo posiciones que de otro modo jamás adoptaría, a fin de trabajar sobre el cuerpo físico y también sobre el energético y la mente. En todos los aspectos del yoga clásico, e incluso en el ritual amatorio tántrico, estas posiciones son siempre estáticas para poder invitar al recogimiento y la presencia de sí, mantener el estiramiento y profundizar el masaje, y ejercer presión sobre puntos vitales y centros energéticos. Es la instrumentalización del cuerpo, trabajando conscientemente sobre el mismo, para unificar la mente y acceder a otras dimensiones de consciencia. ¿Qué tiene que ver el verdadero hatha-yoga con esas modalidades de yoga fitness que invitan a la competición, se extravían en inútiles contorsionismos, provocan el apego al cuerpo y desarrollan la estampa del campeón?

El pranayama o métodos de control respiratorio es de una importancia enorme para el dominio de los pensamientos y la interiorización y no solo tiene un alcance psicosomático, sino también espiritual. Como reza la antigua instrucción yóguica, "al cesar los pensamientos se revela la luz del ser". Existe una conexión tan estrecha entre la respiración y a la mente, que se dice que aquella es el cabello y ésta el jinete. La respiración es asimismo como un vínculo entre el consciente y el inconsciente. Mediante las técnicas de pranayama se frenan los automatismos mentales, se incrementan los caudales de energía y se atestigua la atención mental pura. A todo estado de ánimo sigue un modo particular de respiración y a toda forma de respiración un correspondiente estado anímico. Una respiración consciente y bien regulada seda el sistema nervioso, facilita la interiorización y mejora la concentración. El yoga nos enseña a regular y canalizar toda la fuerza vital (prana).
Sin consciencia no hay yoga. El yoga es también un método para completar la evolución consciente. No se puede ni debe ignorar la vertiente espiritual del yoga, que es la primigenia, para la consecución de un especial estado de consciencia que permita captar intuitivamente lo suprasensible.
Si el yoga se ha perpetuado es porque sus métodos han demostrado su solvencia, pero es necesario servirse del yoga auténtico y no de sucedáneos. Era Nehru el que declaraba: "El yoga no solo proporciona un cuerpo sano, sino una mente equilibrada que no se deja abatir el menor soplo".
Muchos se derivan hacia el yogá, pero los que quieren instalarse en el verdadero yoga se inspiran en el YOG. También hay bisutería y joyería. Por eso conviene volver a recordar no solo qué es el yoga, sino lo que no es:

  • No es gimnasia.
  • No es deporte.
  • No es religión.
  • No es culto al cuerpo.
  • No es competición.
  • No es contorsionismo ni postureo.
  • No es dogma.
  • No apego, envanecerse o alardear.
  • No es aferramiento a los estrechos puntos de vista o ideas.
  • No es adoctrinamiento.
  • No es un método para afirmar el ego ni desarrollar orgullo espiritual.

Forma parte de la herencia espiritual de la humanidad, más allá de cultos o religiones, siendo tanto para creyentes como agnósticos, teístas o no teístas. No es creencia; es experiencia.

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