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Tomarnos un respiro

193 RAMIRONo nos percatamos realmente de la importancia y trascendencia de la respiración. Enmarca toda nuestra vida. Al nacer lo primero que hacemos es inhalar y al morir, exhalar. Respiramos millones de veces a lo largo de la vida, pues lo hacemos de quince a veinte veces por minuto. Sin embargo, no sabemos sacarle todo el provecho y beneficio a la respiración. A veces respiramos superficialmente, incluso de modo entrecortado y no uniforme, y además no pocas veces por la boca, desaprovechando la capacidad que tiene la nariz de entibiar, regular y filtrar el aire.
La respiración es la primera fuente de vida. Salvo personas muy entrenadas, no somos capaces de estar sin respirar más de un minuto. En cambio, podemos estar algunos días sin dormir y varias semanas sin comer. Con razón los antiguos sabios de Oriente siempre han insistido en la necesidad de aprender a respirar desde muy niños.
La respiración es energía, fuerza vital, vigor no solo físico, sino también mental. Es el vínculo entre el cuerpo y la mente, entre el consciente y el inconsciente, entre el alie to individual y el Gran Aliento o aliento cósmico. En el yoga siempre se ha revalorizado al máximo el papel de la respiración. En el hatha-yoga se hacen ejercicios respiratorios muy importantes y en el radja-yoga se aprovecha el curso normal de la respiración para cultivar la atención y tranquilizar la mente. La respiración es una aliada extraordinaria, una herramienta formidable que no debemos dejar de servirnos de la misma.
Existe una muy estrecha relación entre la respiración y la mente, tanto es así que los yoguis siempre han dicho que la respiración es el caballo y la mente es el jinete. Por la conquista de la respiración se llega a la de la mente; por el control de la mente, surge el control de la respiración. Si estamos más atentos a nosotros, nos daremos cuenta de la íntima conexión entre la mente y la respiración. Los estados de ánimo se reflejan en un tipo específico de respiración, del mismo modo que cada tipo de respiración recrea un especial estado de ánimo. Una respiración mejor regulada, más profunda y ralentizada tiene un gran poder para calmar la mente y pacificar las emociones. En todo momento se puede recurrir a la respiración, tomar consciencia de ella y pausarla, para recuperar el propio centro o presencia de sí, distenderse, estar más presente y sosegado. Como la respiración siempre está con nosotros, la podemos convertir en una medicina de excepción para el cuerpo, la mente y las energías. También al tomar consciencia de la respiración y hacerla más lenta y más larga, estaremos mejor preparados para combatir estados de irritabilidad, desquiciamiento, agitación o preocupación.

No debemos infravalorar la gran importancia de la respiración bien regulada para equilibrarnos, estabilizar la mente y pacificar las emociones. El solo hecho de captar la respiración, nos permite situarnos en el instante o realidad momentánea. Es un medio excelente para no dejar que la mente esté tanto vagabundeando en el pasado y en el futuro y poder centrarnos en el esto -aquí-ahora. Incluso todos los días al despertar deberíamos conectar unos minutos con la respiración y lo mismo al irnos a dormir.
Incluso las personas que no realicen hatha-yoga o las posturas de yoga, es muy aconsejable que practiquen los ejercicios básicos de respiración y se beneficien de los mismos. Son tanto para niños como ancianos, sanos o enfermos. Los ejercicios básicos son: la respiración diafragmática, la respiración intercostal y la respiración clavicular. Lenta y pausadamente por la nariz, se conduce el aire al vientre y el estómago o a la zona media del tórax o a la zona más alta del pecho. Se toma y exhala tanto aire como sea posible, sin forzar. Pueden ejecutarse estas respiraciones tanto sentado, como extendido, de pie o incluso caminando. Una vez perfeccionadas, se ejecuta la respiración completa o integral, consistente en conducir el aire por la nariz hacia el vientre y el estómago; a continuación y sin interrupción a la zona media del pecho y por ultimo a la zona más alta del tórax. Estos cuatro tipos de respiración consciente son de gran beneficio para tonificar los tejidos pulmonares, favorecer la acción cardiaca, amplificar el volumen respiratorio, revitalizarse y entonar el sistema nervioso. También ayudan a controlar el pensamiento e interiorizarse.
Aunque hay yoguis muy avanzados en la práctica que pueden incidir voluntariamente sobre el pulso, la frecuencia cardiaca o los movimientos intestinales, la mayoría de las personas no están entrenadas para ello y dichas funciones operan inconscientemente; sin embargo, la respiración es una función que es inconsciente (como si algo respirase por nosotros), pero que con facilidad puede hacerse consciente y voluntaria, pudiendo así profundizarla y regularla. Hasta un niño, si se le explica, puede tomar consciencia de la respiración y hacerla más larga y profunda, como muestro en mi libro Yoga para niños (editorial Kairós).
Los ejercicios de atención a la respiración juegan un papel destacado en la meditación. Hay un buen número de ellos y todos toman la respiración como soporte para el entrenamiento metódico y gradual de la atención. Se trata de respirar con toda naturalidad y concentrarse en la respiración, sea en la sensación táctil que provoca, o en su curso o en si está el aire dentro o fuera.
Esta preciosa función que es, pues, la respiración, puede ayudarnos en muchos sentidos. Deberíamos incorporar a nuestras vidas la práctica un poco asidua de los ejercicios respiratorios y de los de atención meditativa a la respiración. También, haciendo un juego de palabras, nos vendrá muy bien tomarnos un RESPIRO en la ajetreada vida que llevamos.

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