Hormonas y Alimentación

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Las hormonas son las sustancias químicas más importantes de todo nuestro cuerpo; controlan un sin fin de funciones corporales y se podría decir que de ellas depende nuestro bienestar general. Están involucradas en el crecimiento y desarrollo, controlan el metabolismo celular, determinan si las personas se reproducen o no, son quienes deciden las características sexuales secundarias de un individuo, definen los estados de ánimo, el desarrollo cognitivo de una persona y por si fuera poco controlan los niveles de sal, azúcar y calcio en las sangre.
Las hormonas son excretadas por un cierto número de glándulas que se encuentran repartidas en distintas partes del cuerpo, es una especie red conocida como sistema endocrino integrado por las siguientes glándulas: pituitaria, hipotálamo, timo, pineal, testículos, ovarios, tiroides, glándulas suprarrenales, paratiroides y páncreas.
De todas ellas podríamos considerar a la glándula pituitaria como la glándula maestra. Este sobrenombre es debido a que es capaz de producir ocho tipos de hormonas diferentes que estimulan a las demás glándulas; pero su actividad se encuentra subordinada a las órdenes del hipotálamo.
Me he permitido introducir esta pequeña lección de anatomía para vislumbrar de forma breve la base del funcionamiento de nuestro sistema endocrino. Desde mi punto de vista es esencial saber cómo funciona el cuerpo humano, sobre todo en un momento en que la información es de fácil acceso para cualquier persona a partir de los medios que nos brindan las nuevas tecnologías. Creo que en los tiempos que corren la responsabilidad sobre el conocimiento y funcionamiento de nuestro organismo ya no debe ser exclusiva de los médicos. Es fundamental que por el bien de nuestros hijos se vaya abandonando ese desconocimiento generalizado debido al cual se les priva, por ejemplo, de una alimentación adecuada, convirtiendo en normal una alimentación poco o nada natural cuya consecuencia es la aparición generación tras generación de una sociedad cada vez más enferma.
Nuestra forma de alimentarnos repercute de forma directa en el equilibrio hormonal. Cuando esa alimentación es deficiente, pobre en aminoácidos esenciales y en ácidos grasos esenciales, el cuerpo toma cuenta de ello reflejándose de forma directa en la estabilidad hormonal. Acciones como las de no desayunar, comer en exceso grasas de origen animal o no practicar algún tipo de ejercicio alteran ese equilibrio.
Los desequilibrios hormonales pueden afectar tanto a hombres como a mujeres y los motivos por los que ocurren estas cosas es porque no sabemos cómo funciona nuestra máquina interna. En este artículo vamos a centrarnos en la alteración de la glándula tiroides. Esta glándula es la encargada de producir las hormonas tiroideas (T3 y T4) que se ocupan principalmente de regular el metabolismo celular; dicho de otra forma, estas hormonas estimulan al cuerpo para que este descomponga los alimentos y los convierta en energía dentro de la célula.
Los trastornos en la glándula tiroides pueden originarse a cualquier edad por motivos tales como: una lesión en la glándula tiroides por una enfermedad autoinmune, por nódulos o bultos, cáncer de tiroides y además por una dieta desequilibrada.

A continuación vamos a hablar de una de las afecciones de la glándula tiroides que afecta a un gran número de personas.
El Hipertiroidismo
Esta enfermedad se produce porque la glándula tiroidea produce excesivamente hormonas tiroideas. Como hemos dicho anteriormente estas hormonas tienen la función de regular el metabolismo, en este caso en particular, al haber exceso de hormonas se acelera el metabolismo celular y como consecuencia se empieza a perder peso de forma involuntaria, la persona experimenta latidos cardiacos rápidos o irregulares, nerviosismo o irritabilidad, sudoraciones inusuales, sensibilidad al calor y además apetito excesivo.
Cuando se sufre de hipertiroidismo el primer paso es comenzar un tratamiento hormonal pautado por un especialista endocrino y además empezar con una dieta adecuada para recuperar el peso perdido. En muchos casos se pierde masa muscular, por este motivo es indispensable saber cómo alimentarse de forma correcta ya que no es lo mismo perder grasa que perder músculo. Cuando se pierde músculo la dieta debe centrarse en proteínas de alto valor biológico y de una forma controlada para evitar la acidificación interna por exceso de consumo de estas. Por otro lado, es importante saber que cuando se empieza con el tratamiento hormonal no se debe seguir comiendo tal y como se venía haciendo, ya que esto conducirá inmediatamente al sobrepeso (muchas personas sufren de sobrepeso cuando padecen esta enfermedad). Finalmente se debe tener en cuenta que el hipertiroidismo puede dar lugar a la pérdida de calcio óseo y por ende a la osteoporosis, la forma de prevenir y ayudar a subsanar estas posibles pérdidas es tomando dietas ricas en calcio y vitamina D.
Alimentos que NO deberías comer si tienes hipertiroidismo.
Los alimentos con alto contenido en yodo deben ser suprimidos de la dieta, en este grupo entran: la avena, el coco, las avellanas, las fresas, la soja, lentejas, sal yodada, café, tomates, manzanas, mangos, dátiles, pistachos, anacardos, nueces de Brasil, piña, guisantes, almendras, albaricoques, espinacas, nabas y maíz. Por otro lado, para mantenerse lo más saludable posible lo adecuado sería disminuir el consumo de cualquier tipo de alimento alérgeno, en este grupo entra la leche, productos lácteos y el gluten. Finalmente evitar el consumo de carnes rojas y alimentos procesados cargados de aditivos.
Alimentos que Sí deberías comer si tienes hipertiroidismo.
Estos alimentos pueden ayudar a mejorar el efecto de hipersecreción de la glándula tiroidea pero esto no quiere decir que si los consumimos se puede abandonar la medicación, en este sentido hay que ser precavidos.
Brócoli: pertenece a la familia de las brassicas. Estas verduras contienen compuesto azufrados (de ahí su olor cuando se cuece) que ayudan inhibir la hipersecreción de las glándula tiroidea. La col rizada, la col, las coles de Bruselas, rábano etc., también pertenecen a este grupo de verduras.
Legumbres: judías y garbanzos. Ricos en aminoácidos que ayudan a restaurar la pérdida de masa muscular.
Salmón: como se ha mencionado antes, es posible que con esta enfermedad se haya perdido densidad ósea de ahí la importancia de consumir alimentos que contenga vitamina D para ayudar a la absorción del calcio de la dieta. El salmón contiene una alta cantidad de dicha vitamina además de ácidos grasos omega 3 indispensables para el mantenimiento celular.
Frutos secos como los cacahuetes ricos en proteínas, las castañas y las nueces son muy recomendables cuando se padece esta patología. Apio, aguacates, zanahorias, cebollas, espárragos, endivias, perejil, berenjenas y melocotones se pueden comer sin ningún problema.
Para finalizar simplemente quiero añadir que es muy importante tener en cuenta que cuando nuestro cuerpo ya ha enfermado, lo mínimo que debemos hacer es cambiar de forma radical nuestra manera de alimentarnos. La mayoría de estas enfermedades presuntamente tienen orígenes desconocidos, pero quizá es que no estamos haciendo las cosas bien, por ello mi consejo es que prevengamos y empecemos cuanto antes a tener más conciencia de ese hermoso universo llamado cuerpo.

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