¿Cómo recuperar la motivación perdida?

184 MARTA¿Motivación ”Ex”trínseca o “In”trínseca?
Vivimos en una sociedad tan consumista que creemos que la motivación es un producto que anuncian en la tele y una gran compañía americana ha empaquetado para ponerlo en el estante de la caja del supermercado.
Las personitas humanas, en estos tiempos, tenemos gustos muy raros. Preferimos el “ex” al “in”. Lo que está en el exterior “ex” nos resulta más fácil, “ex”parejas y “ex”jefes incluidos. Lo que está en el interior “in” nos produce miedo, tanto como para salir huyendo despavoridos.
Reflexionemos un momento. Si por mucho que no estén presentes, no nos libramos de los “ex”, ¿para qué temer tanto a los “in”? Tal vez mirando a esos “in” encontremos la solución del laberinto.
Como habréis podido detectar, no es objeto de este capítulo hablar de la motivación extrínseca. Aquella que se obtiene de cosas que se pueden comprar, personas que nos aportan un chute de energía o situaciones del tipo me tocó la lotería con este trabajo o est@ novi@. El foco de interés está en la motivación intrínseca, que como la palabra indica, es aquella que se genera dentro y de la que cada uno es dueño con independencia de lo que pase fuera. ¿Hay una motivación más libre que ésta? Si alguien la encuentra, por favor, que lo diga.

¿Desmotivación o Depresión?
Hace poco recibí en consulta a una persona que decía sentirse desmotivada. Llevaba un año sin tomar las riendas de su vida. Lo primero que llamó mi atención fue la pérdida de energía vital. Estaba ausente la fuerza de la vida que impulsa por el mero hecho de estar vivos. Era la personificación de un clarísimo NO a la vida. La desmotivación bien podría ser un estado de morir viviendo y, no solo por ello, podemos hablar de depresión.
Para considerar que una persona tenga depresión hacen falta la unión de muchos síntomas. No bastan la anergia, pérdida de vitalidad energética, ni la anhedonia, pérdida de satisfacción y placer en actividades cotidianas. La depresión es mucho más compleja. Así pues, sugiero desterrar de nuestro lenguaje que nos sentimos deprimidos. En este tiempo es habitual oír eso de “tengo depresión postvacacional”. Atención a las etiquetas que nos ponemos porque hacen más daño del que imaginamos. Cuidar el lenguaje ayuda al pensamiento y por tanto al sentimiento y a la acción.

Esto sí es depresión
Si alguien está interesado en profundizar en la depresión puede leer a Emily Dikinson, maestra de la metáfora y ver este vídeo de Andrew Solomon, Depression, the secret we share (on.ted.com/t07H4).

Siempre hay una historia detrás de la historia que nos contamos
Para averiguar la historia oculta es imprescindible bajar de la mente al cuerpo y a las sensaciones memorizadas en él. Ayudados por la respiración y la percepción sentida en el cuerpo ahondamos en nuestras emociones e inconsciente. A partir de ahí se revela un sentimiento más auténtico desde el que elaborar una interpretación real de los hechos.
De esto se trata una consulta psicoterapéutica. Uno va a sorprenderse. A descubrir de forma vivencial la historia que está detrás de la historia. Si no es así, mejor ir a un bar a tomarse unas cañas con un amigo y contarle la misma historia de siempre. Seguro que algo alivia y sale más barato, aunque me temo que no resuelve. Ojalá fuera así y ojalá no hicieran falta las consultas psicoterapéuticas. La realidad es otra.

Salir de la desmotivación
Volviendo a la persona que vino a consulta os puedo decir que no sólo se sorprendió sino que recuperó lo que había perdido, lo más básico: Su Energía Vital y el SI a la Vida. Y no fue por lo hablado precisamente, sino por lo experimentado. Tomó por si misma la Fuerza de su interior. Acompañé como partera al alumbramiento de su SI a la vida. Es una de esas maravillas que tiene mi trabajo.
La Fuerza Vital estaba escondida tras muchos velos:

Añorar un pasado idealizado
A veces vivimos el presente añorando situaciones del pasado que creímos mejor. Idealizamos momentos de vida que se daban en otras familias que no eran la nuestra. Nos encadenamos al sufrimiento de conseguir esta idealización en nuestro presente y futuro. Esto produce una gran insatisfacción. Las ensoñaciones engañosas no solo no se cumplen, sino que destruyen.

Sostenernos sobre creencias engañosas
Interpretamos como maravilloso e inalcanzable un pasado que no es, un hoy que no llega y un mañana que perseguimos sin encontrar. Atrapados en la línea del tiempo no tomamos posición en la vida. No soltamos lo injusto que es no haber tenido aquello que idealizamos. Nos sujetamos al engaño de nuestra creencia porque es lo que aprendimos. Este ha sido el caldo de cultivo de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

Negación de la realidad
La vida no es un ideal sino que es vida. Tiene sus momentos buenos y no tan buenos. Si nos queremos quedar con los buenos que, además no lo son tanto como creímos, amputamos parte de la realidad y por tanto, vemos la vida a medias.

Miedo a entrar en “emociones negativas”
La negación de las emociones nos cubren de miedos. En la antigüedad las evitábamos con la religión, hoy con las drogas y la pseudo-espiritualidad. Atención a los escapismos porque siguen siendo velos que impiden ver la realidad de lo que es, tal cual es. Es un enganche adictivo a la esclavitud para no ser libres porque el miedo a ser libres es mucho mayor.
Emociones negativas no atendidas como tristeza y enfado bloquean nuestra vida. Todas las emociones sirven, las negativas también, si están presentes en el ser humano es por algo. Sostener la tristeza puede convertirse en enfado y desde el enfado podemos hallar una fuerza hasta ahora perdida como el fuego enterrado en las llamas. Entrar en el enfado sirve, al menos de momento, para avivar la llama.

Miedo al abandono y a la dejadez
Si de pequeños hemos visto alrededor abandono y dejadez sintiendo tristeza por ello. ¿Quién va a querer entrar en la tristeza? Si hemos visto que la forma de salir de ese abandono y dejadez es con tiranía. ¿Cómo no vamos a aprender a ser tiranos? De esta manera transitamos entre dejadez y tiranía convirtiéndonos en agresivos pasivos o activos simultáneamente. Es lo que hemos aprendido. Las impresiones dejan huella.

¿Qué padres se plantean hacer algo más sano con su abandono y dejadez? ¿Más sano para ellos y por consiguiente para sus hijos? Lo que no sabemos hacer con nosotros “in” lo pasamos automáticamente a nuestros hijos “ex”. Luego les pedimos, explícita o implícitamente, que consigan lo que no conseguimos.

Lealtades inconscientes
Asumimos cargas heredadas de patrones familiares no resueltos. El miedo a entrar en las emociones negativas vistas en casa, como pueden ser la tristeza y enfado, encadenan de por vida. Es una cadena perpetua emocional y transgeneracional. En otros tiempos por lealtades familiares la gente se batía en duelo. Hoy tal vez no se muera en el sentido literal aunque se vive muerto.

En consulta se escapan palabras nunca dichas con sencillez y verdad. A veces, se dice incluso eso de: Uy! Esto se me ha escapado, me ha salido solo, nunca me lo había dicho así. Qué bueno es eso! Eso, eso mismo, es lo que hay que decir una y otra vez para empezar la disolución de la cárcel de la desmotivación en la que nos hemos metido. Ese es el Mantra Real que disuelve nuestro malestar.

Para recuperar la motivación hay que salir primero de la desmotivación. De verdad. Sin trampas ni cartón. Destapando los velos tejidos como marañas. Y recuperar la Fuerza Vital que nos coloca ante la vida con un SI con mayúsculas.

Como el tema de la motivación da para mucho y, aún más tratándose de la “in”trínseca, hasta aquí algunas aclaraciones que pueden servir para empezar a motivarnos.

Continuará...

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