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Música improvisada

230 ILUS RITUALw

 

La semana pasada estuve con unos amigos tocando. Nos gustan los instrumentos, nos gusta la música y, sobre todo, nos encanta juntarnos para que salgan melodías y ritmos que nunca hemos ensayado. Empezó Sandra con su didgeridoo haciendo una base grave y poderosa. Paco se sumó con el monocorde creando armónicos siderales. Rápidamente entré con el Handpan para añadir melodías oníricas en ese bello espacio que se había creado. Después de 15 minutos de flotación, nos miramos y a todos se nos escapó una gran carcajada. La magia de la improvisación había vuelto a nacer.

EL ARTE DE CREAR DE LA NADA

Hacer música de forma improvisada con otras personas es algo muy creativo y puede representar una vía para expresar sin palabras, diferentes emociones y estados anímicos. Se ha usado en todas las culturas y en diferentes estilos de la música popular. En nuestro país, las conocimos cuando los ritmos de Blues, Jazz y Rock llegaron del otro lado del Atlántico a partir de los años setenta y se conocieron como Jam Sesions (sesiones improvisadas). Mudy Waters, Rolling Stones, The Beatles, entre muchos, popularizaron instrumentos, como la guitarra eléctrica, bajo y batería, con los que jóvenes de todo el mundo se juntabaN para emular ritmos no demasiado complicados, pero llenos de vida y frescura. Así nacieron tantos grupos en nuestro país, grupos que luego el pop popularizó y extendió hasta los niveles que hoy conocemos. Cuando empezaron a llegar emigrantes a España en los años ochenta con otras propuestas musicales, sobre todo africanas, hubo una eclosión de jóvenes que se juntaban para tocar los tambores africanos (djembé). Era más sencillo que aprender guitarras o baterías, pues con dos manos, un tambor y algunos conocimientos rítmicos mandingas o afrocubanos, muchos jóvenes se habituaron a compartir música de forma espontánea. En la actualidad, se han sumado a los tambores otros instrumentos igualmente sencillos de tocar y que enriquecen el espectro sonoro, con los que cualquiera sin grandes conocimientos musicales puede atreverse a tocar y expresarse con la música.

EL HILO DE ARIADNA

Juntarse para tocar música de forma improvisada requiere, más que técnica, tener una actitud abierta y poco crítica con lo que está sonando. Alguien comienza con un ritmo o un sonido y poco a poco se van sumando otros instrumentos que van adornando y coloreando la idea inicial. En ese crecimiento espontáneo, llega un momento en que se nota la unidad y el equilibrio de sonidos y ritmos. Aparece entonces el acto creativo en todo su esplendor, pues no hay plan, no hay canción, sólo ondas sonoras que van encajando unas con otras hasta crear una armonía única en el momento y en el espacio, para después diluirse en el silencio. Es bonito vivir esa sensación. En la música en general, pero en la improvisación en particular, es fundamental mantener una actitud de escucha continua. Oír al otro, ver donde está el hueco para intercalar otros sonidos, interiorizar el ritmo para apoyarse y crecer con él, dejarse atrapar por la emoción, triste o alegre, para sumar notas y ritmos con el mismo feeling o sensación. Dejar aire, reposo, silencios que dialogan con el sonido en el espacio-tiempo. Y fluir, dejarse llevar por lo que ocurre o suena alrededor e improvisar desde la inocencia y el compromiso. Después de llegar a su máximo apogeo, el tema comienza a caer, a disolverse poco a poco hasta llegar al silencio merecido, a la calma después de la tormenta.

ESTILOS DE IMPROVISACIÓN

Hay músicas en todo el mundo donde la improvisación forma parte fundamental de las composiciones. La música clásica india, por ejemplo, se basa en los RAGAS, o modos de expresar diferentes estados de ánimo del músico. En ellos, hay tiempos ya previstos para la improvisación, donde se plasmará la habilidad del intérprete y hará que la misma composición suene siempre única, fresca, libre. El Jazz es quizás el estilo que más ha defendido y abanderado la improvisación. Los combos de jazz suelen ser pequeños y el trío es su formación principal: baterista, bajo (sección rítmica) e instrumento solista (saxo, trompeta, piano o, generalmente, voz). Sobre una firme base rítmica, el solista desarrolla su discurso musical que nace y muere de nuevo en el ritmo.

OTROS INSTRUMENTOS PARA OTRA EPOCA

Han llegado ahora otros instrumentos que requieren menos aprendizaje o técnica para que cualquiera pueda tocarlos. Algunos, como el handpan o la flauta nativa americana, tienen una escala pentatónica, lo que permite tocar sin tener grandes conocimientos musicales. Tan solo hay que crear secuencias que vayan encajando en el ritmo. También hay otros instrumentos muy interesantes para improvisar, como los que se basan en el sonido fundamental de una sola nota: el didgeridoo y su grave, el gong y su espectro de armónicos, el cuenco tibetano y su efecto hipnótico… Instrumentos fáciles de tocar y con los cuales podemos improvisar la música que cada uno de nosotros llevamos dentro.

Chema Pascual 

COLABORADORES Revista Verdemente

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