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Las Melodías del Viento

232 ILUS CHEMA wLa primera vez que sentí el tintineo del viento fue paseando por las tierras de un monasterio budista en Nepal. Salía de la primera puja de la mañana y estaba amaneciendo. En ese estado de frescura mental, comencé a oír pequeños agudos que parecían fundirse con los sonidos de pájaros y ramas mecidas por el viento. Me fijé y vi pequeñas campanitas en los aleros de los tejados de las que se movían finas hojas de metal colgadas de su badajo. En el silencio de las montañas, aquel sonido parecía llegar de los cielos.

Utilizar el viento como fuerza propulsora de un instrumento musical es algo que el hombre descubrió hace mucho. Se han encontrado yacimientos de 3.000 años a.c. con huesos y conchas sujetas por hilos. Pendían escalonadamente para que el azar del viento provocara el choque de las piezas y producir así un sonido que dependía del viento.

CAMPANAS DE VIENTO
Todos conocemos los móviles de campanas en forma de tubo y atadas entre sí circularmente. Se las conoce como campanas de viento o campanas tubulares E n el año 2000 a.c. ya se habían desarrollado campanas de bronce a orillas del Mediterráneo, forjadas por herreros egipcios. Pero fue en las antiguas civilizaciones de Asia donde se empezaron a refinar los sonidos y escalas. En China, se elaboraban campanas tubulares (fengling) desde 1.100 años a.c. con fines espirituales: las colocaban en puertas y ventanas para atraer a los espíritus bondadosos y ahuyentar a los malvados.
En el Japón antiguo, se extendió el uso de las campanas de viento (fürin) para equilibrar con su sonido las diferentes energías de los habitáculos de las casas. Una técnica que siguió desarrollándose, empleando diferentes elementos, hasta convertirse en la terapia del hogar que hoy conocemos como Feng-Shui.
Los balineses crearon sus propias campanas tubulares utilizando el bambú. Colocaban sus móviles en los campos de arroz para ahuyentar con su sonido a pájaros y animales del preciado grano. Pero pronto, estos agradables móviles pasaron a decorar sonoramente sus casas y templos.
En Occidente, la campana tubular se construye también para uso terapéutico. Suelen ser sets de campanas para chacras (7 piezas) o de escala solfeggio (6 piezas), o la quinta perfecta (dos piezas). Se acercan las campanas al paciente mientras se golpean con una baqueta y dejar así que la vibración ordene y el sonido calme.

LA REVOLUCIÓN DEL CARRILLÓN ZAPPHYR & KOSHI
Estoy tumbado sobre mi yogamad y el cuerpo parece estar fundido con el suelo. He hecho un viaje sonoro a las profundidades de mi ser arrastrado por las ondas de un enorme gong planetario. Solo hay silencio a mi alrededor. De pronto, comienzo a escuchar un sonido que parece llegar de otro lugar, pero un lugar que reconozco enseguida como dentro de mi casa. Es imposible dejar de sentir ese tintineo tembloroso, esa melodía acristalada que me muestra el camino certero hacia mi ser consciente. De nuevo en la realidad del momento, abro los ojos y pregunto ¿de dónde llegó ese sonido?, ¿qué lo produjo? ¿Acaso era una cajita musical como las que recordaba de pequeño cuando giraba la pequeña manivela que hacía sonar una melodía como de cuento? No, me dijo el maestro de gong, es un Shanti bell, o carrillón zaphir, como prefieras llamarlo. ¿Te gustó?
¡Me-en-can-tó!
Este pequeño móvil sonoro nació en Francia, en las faldas de la cordillera pirenaica, en 1992, construido artesanalmente por una pareja que se hacía llamar Atelir Zaphir Sari. El móvil se basa en una idea revolucionaria: en vez de que cuelguen barras de aluminio de una madera, se construye una caja cilíndrica que alberga ocho varitas de acero, afinadas cada una de ellas en una nota perteneciente a una escala pentatónica concreta. Al mover el instrumento, una pequeña pieza de cristal golpeará aleatoriamente las varitas, sonando distintas variaciones de la misma escala. El sonido es puramente cristalino y, en su conjunto, produce una sensación indescriptible de paz, - de ahí su nombre primigenio: shanti Bell -.
Hay cinco escalas pentatónicas diferentes y, si bien todas ellas tienen un sonido mágico, se diferencian sutilmente en su intencionalidad: Sufí es más espiritual, Blue moon más imaginativa, etc.
En 2010, se produce una división en la matriz de la empresa Shanti bell y ambos socios dividen sus creaciones. Se añaden así los innovadores Koshi, cuya variación fundamental es cerrar la caja cilíndrica con una chapa de bambú y crear las escalas pentatónicas basándose en los cuatro elementos: tierra, agua, fuego, aire.
Su uso es hoy en día muy variado, desde el simple móvil sonoro que, al golpearle un puerta o el aire de una ventana, crea aleatoriamente su melodía particular, hasta su uso en terapias tan variadas como el baño de gong, viajes de sonido, meditaciones o regresiones.
Chema Pascual 

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