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¿Cuál es la causa de los dolores crónicos de espalda y articulaciones?

“Los dolores articulares, musculares o neuríticos, localizados o generalizados, de columna o extremidades, permanentes o recurrentes, que, en muchos casos, suelen acompañarse de malestares orgánicos aunque no pensemos que pueden tener relación entre ellos...”

189 FERNANDO

Para entender cuales son las causas del dolor y de los males más comunes para poder tratarlas correctamente debemos comenzar por recordar como funciona el cuerpo y como puede alterarse su fisiología.
El organismo tiene salud cuando los líquidos fluyen libremente por el cuerpo, es decir, cuando los sistemas circulatorios no tienen obstrucciones a su paso. De este modo, las células de las estructuras corporales pueden recibir los elementos nutricios, transportar la información nerviosa y hormonal y eliminar los productos tóxicos.
Cuando las estructuras corporales pierden su normal movilidad se generarán tensiones y obstrucciones en esas vías circulatorias. Por lo tanto, si los nervios se comprimen, se irritan produciendo dolor irradiado, adormecimiento, hormigueos, etc.. La obstrucción de los sistemas circulatorios de eliminación y depuración (linfático y venoso) impedirán la limpieza del cuerpo favoreciendo la acumulación de toxinas en músculos y articulaciones. Además hay órganos (hígado, riñones, pulmones, intestino) encargados de la depuración y eliminación que, si no funcionan correctamente, acumularán toxinas que alterarán los sistemas orgánicos y favorecerán la contractura muscular y los dolores articulares.
¿Cómo comienza este proceso?
Cuando el cuerpo recibe un trauma, sea este físico, químico o emocional, va a alterar la movilidad de sus estructuras; esta avisará al sistema nervioso central (SNC), el cual va a responder enviando mensajes de alarma, defensa, rechazo, ataque, etc., a los distintos sistemas corporales. Esta información se materializa en forma de aumento o disminución de tono muscular produciendo contracturas y tensiones, aceleración o bloqueo del tono del sistema neurovegetativo alterando el funcionamiento de vísceras y órganos o glándulas: así pueden aparecer los primeros dolores o síntomas...
Como todas las estructuras corporales se hallan envueltas y comunicadas entre si por medio de membranas de tejido conectivo llamadas fascias, la afectación de movilidad en una estructura va a repercutir sobre otras generando circuitos de información alterada que conforman patrones traumáticos, que son la base del dolor y la enfermedad crónica, ya que la disfunción de los tejidos queda guardada en la ´memoria´ del SNC.
Ejemplo:¨por un esfuerzo, un niño se genera una restricción en L2, vértebra que está conectada al ángulo duodeno- yeyunal y a la raíz del mesenterio por medio de un ligamento (fascia), a los pocos días presenta dolores lumbares que luego se alivian, al año comienza a tener problemas digestivos, dos años después presenta dolores en la rodilla (entre L2-L3 sale un nervio que inerva la rodilla), más tarde surgen dolores lumbares que le ocurren en la cama y al levantarse y se alivian cuando empieza a moverse...¨ La historia puede seguir en función de las compensaciones o nuevos bloqueos que vaya generando el cuerpo ya que, como todas las estructuras se hallan comunicadas por medio de la fascia (tejido conectivo que envuelve y conecta todas las estructuras anatómicas), el organismo va alterándose y compensando estas disfunciones produciendo síntomas locales o a distancia que la persona no percibe hasta que comienzan a dificultarle la vida.
La consecuencia final de este proceso es la enfermedad orgánica, o sea, lo que conocemos por enfermedad convencionalmente que no es otra cosa que el resultado final de todo este proceso: artrosis, hernia de disco, hernia de hiato, gastritis, miomas, sinusitis, etc..

¿Cómo podemos detectar las causas de estos dolores?
Una terapia que intente modificar las causas del problema debe apoyarse en un exhaustivo chequeo diagnóstico. Para diagnosticar las causas del dolor, además de entender el funcionamiento del cuerpo y como se enferma, debemos sumar un profundo conocimiento de la topografía anatómica y un prolongado entrenamiento de la palpación y la percepción manual.
Para establecer un buen diagnóstico, el Osteópata debe descubrir en la unidad corporal del paciente los bloqueos mecánicos causantes de la sintomatología. Esto se realiza a través del interrogatorio, la observación y, sobre todo, de la palpación manual de las distintas estructuras y la escucha manual de los tejidos.
De este modo, el Osteópata evaluará la movilidad y la vitalidad del cuerpo globalmente para determinar las alteraciones primarias causantes de los desequilibrios funcionales que están afectando la salud del paciente y produciendo los síntomas. La escucha de la movilidad de la fascia nos será de gran ayuda para conducirnos a esos bloqueos que quedaron grabados en la “memoria del tejido”. Por la disposición de las fascias, las disfunciones se suceden formando cadenas de lesión dentro de las cuales hay un origen o lesión primaria: “un problema ginecológico podrá ser causa de migrañas o un bloqueo del hígado, vejiga o una cicatríz podría ser el origen de una lumbalgia o ciática”.
En cualquier caso nuestra tarea es descubrir estos encadenamientos para luego “desenredarlos”.Para ello debemos ¨escuchar¨ al cuerpo a distintos niveles de profundidad, chequeando el sistema osteo-articular, visceral y cráneo-sacral, lo que nos permite apreciar la movilidad y la vitalidad del paciente.
Siguiendo con el ejemplo del niño podemos descubrir, explorando la fisiología del paciente, una importante tensión de su duramadre (membrana que envuelve al sistema nervioso y comunica toda la columna) y esta tensión pudo ser el punto de apoyo de la alteración de L2”.

¿Cómo podemos Corregir estas alteraciones?
Para ello, utilizamos distintas técnicas manuales suaves y precisas, que consisten en la aplicación de presiones, movimientos y posturas para liberar las restricciones fasciales, normalizar las disfunciones y activar los fluidos. Las técnicas osteopáticas de corrección se aplican sobre la columna, las articulaciones periféricas, las vísceras, el cráneo, las cadenas fasciales, etc. Al igual que el diagnóstico, constituyen un trabajo artesanal ya que se basarán en la sensibilidad manual: el Osteópata percibe en todo momento la modificación que se está produciendo en los tejidos y corrobora su normalización para determinar la efectividad de la técnica. Por eso, el tratamiento osteopático será diferente en cada sesión ya que el osteópata  va liberando “capas” para modificar la fisiología alterada del organismo posibilitando la normalización de las estructuras corporales no sólo con el fin de eliminar el síntoma sino para mejorar la salud general del paciente, en un verdadero “diálogo con los tejidos”.
En el ejemplo anterior, si el chico es tratado a tiempo, deberíamos devolver la movilidad de L2 y, si es necesario liberar al intestino, de este modo, desaparecerían los síntomas.
Si existiera una tensión de duramadre y no la corrigiéramos, sus dolores lumbares mejorarían y hasta podrían desaparecer pero posteriormente, surgirán otros síntomas, por ejemplo cervicales, que el cuerpo estaba compensando o encubriendo...
Si el mismo paciente concurre varios años después llegará con muchas compensaciones y, seguramente, con otras disfunciones agregadas, nos encontraremos entonces con patrones traumáticos que deberemos modificar. En este caso sería más apropiado un tratamiento de dentro hacia fuera, entonces trabajaríamos con técnicas fluídicas y fasciales para restablecer la vitalidad y cambiar la información de los tejidos, restableciendo luego la movilidad visceral y osteo-articular con técnicas funcionales.
La duración del tratamiento dependerá de cada persona, algunos casos se resuelven en 1 ó 2 sesiones mientras otros pueden necesitar meses, pero en general en no más de 5 sesiones debemos notar una respuesta positiva a la terapia. La frecuencia entre sesiones oscilará entre 1 y 3 semanas para un tratamiento habitual.
En muchos casos es importante hacer una Reprogramación Corporal Postural para modificar los Patrones Alterados que pueden impedir una recuperación a largo plazo de estos pacientes…
Algunos dolores de origen visceral
Como señalamos anteriormente, muchos dolores articulares tienen su origen en disfunciones viscerales, es decir en alteraciones de movilidad de las vísceras que, además de afectar el funcionamiento orgánico, serán causa de dolor muscular y articular. Daremos entonces algunos ejemplos:
-    Lumbalgias: muchos malestares y dolores lumbares tienen su origen en alteraciones de la movilidad del riñón que afecta al psoas o por disfunciones del hígado con incidencia sobre el diafragma. Los excesos de toxinas (alimentos, medicamentos, etc) suelen afectar mucho el funcionamiento de estos órganos.
-    Cérvico-braquialgias: los dolores cevicales con irradiación hacia el brazo u hormigueos pueden estar ocasionados por fijaciones en el domo pleural, es decir en los ligamentos que conectan la parte alta de los pulmones con las cervicales bajas. Por esta zona pasan importantes nervios y arterias que van hacia el brazo.
-    Dolores de costillas y esternón: estos dolores más palpitaciones, ansiedad, etc. pueden originarse en bloqueos de movilidad del mediastino y la fascia que recubre al corazón que se comunica por varios ligamentos con estas estructuras y con nervios cérvico-dorsales. Los problemas emocionales suelen afectar la movilidad de esta zona.
-    Mareos y cervicalgias: tensiones en diafragma y disfunciones del estómago van a traccionar de la cadena visceral anterior que nace en el cráneo produciendo bloqueos en las primeras cervicales que afectarán el riego sanguíneo y tensiones cérvico-craneales.
-    Migrañas, lumbago, defensas bajas: son síntomas que pueden presentarse cuando está alterado el funcionamiento del intestino, sobre todo el colon, por eso es fundamental mantener la movilidad de este órgano y mantenerlo limpio de toxinas.

Conclusiones e indicaciones
Lo que queremos dejar claro en este artículo es que el malestar, el dolor y la enfermedad forman parte de un proceso que comienza cuando el cuerpo altera su funcionamiento y puede terminar en la enfermedad orgánica. Por eso le damos una importancia al estudio y observación del funcionamiento del cuerpo ya que allí está la clave de su curación -aún cuando la enfermedad orgánica ya está presente- dado que su causa está en la disfunción mecánica. De ahí que en casos de artrosis, hernias discales, de hiato, miomas, etc. siempre debemos modificar la función mecánica para revertir el proceso orgánico.
Entonces, si entendemos el funcionamiento y podemos detectar sus alteraciones, a través de la Osteopatía se pueden tratar una gran cantidad de problemas: osteo-articulares, circulatorios, digestivos, respiratorios, nerviosos, etc.

Tagged under: Ángela Tello

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