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El Trabajo Consciente sobre las emociones negativas

 

Las emociones negativas nos impiden progresar espiritualmente, nos estancan en el camino del despertar de la consciencia, nos debilitan, nos roban la paz interior y malogran muchas relaciones humanas. Son autodestructivas, nos agreden psicológica e incluso físicamente, nos envenenan y nos sustraen el entendimiento correcto. Estas emociones negativas son muy variadas y en todos nosotros palpitan, igual que lo hacen las positivas. No impiden tener una mente libre e independiente, y nos condiciona de tal modo que determinan muchas de nuestra conducta tanto mental, como verbal y de acción. Nada bueno aportan y nos mantienen en un estado de tecnicidad, puesto que las mismas surgen automáticamente, burlando nuestra consciencia y superando nuestro poder de voluntad. No solo la sentimos, sino que además nos permitimos expresarlas y así causamos innecesario dolor a los demás. Entre las emociones negativas, por citar algunas de ellas, están la envidia, los celos, la rabia, el resentimiento, el odio, el rencor, el afán de venganza, la susceptibilidad, los temores infundados, la autoconmiseración, la suspicacia, el sentimiento de culpa, el impositivismo, la manipulación y tantas otras.175 RAMIRO

 

En el trabajo consciente sobre las emociones, que es muy necesario en la senda de la evolución consciente, tenemos que aprender, antes que nada, mediante la autovigilancia y el autoexamen, a ser conscientes de dichas emociones, así de cómo y cuándo se producen, cuánto nos dañan, cómo perturban la relación humana, en que medida nos ofuscan y esclavizan y cómo nos hacen cada vez más mecánicos, reforzando nuestro yo-robótico. Hay que evitar expresarlas y contagiar así a los demás con las mismas, pero no basta con eso.

Es necesario un trabajo muy riguroso para ir desalojándolas lo antes posible de nosotros mismos, sin dejar que se perpetúen, y sin alimentarlas con pensamientos igualmente nocivos. Tenemos que prevenirnos y mentalizarnos para que estemos lo suficientemente atentos y capacitados para no dejarnos tomar por las emociones negativas cuando éstas amenacen con surgir. Muchas veces fracasaremos en el intento, pero finalmente lograremos no identificarnos de la emoción negativa, dejarla pasar y que no nos arrebate. Este es un trabajo de envergadura, pero muy importante para mejorar nuestra calidad de vida psíquica y humanizarnos. Hay que desplegarlo en la vida diaria, donde las adversidades, los inconvenientes, las personas hostiles y las situaciones que nos frustran tienden a despertarnos toda suerte de reacciones emocionales nocivas, pero que así tenemos la preciosa oportunidad de verlas, conocernos mejor y tratar de transformarlas, convirtiendo los enemigos en aliados. Asimismo hay que cultivar las emociones positivas y constructivas para que puedan ir venciendo a sus opuestas, las negativas.

Tengamos presente, a modo de recordatorio y despertador, la significativas palabras del sabio indio Nisargadatta:

"Las reacciones emocionales, nacidas de la ignorancia o de la distracción, no están nunca justificadas. Busca un espíritu claro y un corazón claro. Todo lo que necesitas es una vigilancia tranquila, sumergirte en tu naturaleza real. Es el único camino hacia la paz".

 

 

 

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